18 abr. 2016

Las tablets o como anular una rueda de prensa

Cada vez más se contempla en las ruedas de prensa la presencia de jóvenes ( y alguna vez no tan joven) armados con sus tablets... Con las manos puestas en la pantalla o en el teclado (mini, eso sí) observan la rueda de prensa sin apenas pestañear. Para un periodista institucional como yo, que vive de las ruedas de prensa resulta chocante e interrogativo esta actitud periodística: ¿se estarán enterando de lo que dice el alto cargo de la administración?.

Soledad Gallego Díaz, ilustre periodista, me saca de dudas en una entrevista en Jot Down donde afirma "Yo creo que los periodistas están tan preocupados escribiendo en las tabletas estas que les dan ahora, que no escuchan. Están en una conferencia de prensa y están transcribiendo lo que oyen. Si estás transcribiendo lo que oyes, no te das cuenta de lo que estás oyendo. Y sobre todo no tienes el instante ese en que se te enciende la bombilla y dices “lo que me está contando este señor es absurdo".

Santa y justa verdad. He tenido la experiencia de contemplar cómo una frase del alto cargo se difumina en el ambiente sin que nadie levantara la mano y preguntará ¿es lógico lo que está diciendo con lo que comentó ayer el presidente?. Uno observa cómo van pasando los minutos en la rueda de prensa y las cabezas siguen agachadas y los ojos fijos en la pantalla de la tableta. Turno de preguntas y apenas tres o cuatro manos levantadas. Un respiro para el orador que se siente imbuido de cierta aureola de haber dicho las cosas bien y entendibles. Un pequeño envite de algunos datos que aún quedan por aclarar y punto final...

Y entonces ves cómo se levantan las manos del teclado o la pantalla. Se mira al frente y con un golpe seco se apaga la tableta. Es momento de salir. ALgún que otro corrillo alrededor del orador y poco más. Apenas la rueda de prensa ha durado lo justo para el discurso (oficialista) y las preguntas que apenas fuerzan al interrogado.

La inmediatez ha volado por la conferencia de prensa. Hoy en día hay que meter el resumen en la web a tiempo real, lo que está provocando un efecto depredador sobre la capacidad del periodista. Los reporteros enviados apenas han podido asimilar lo que se ha dicho, algún que otro subrayado en la nota de prensa que ha repartido el gabinete de prensa y poco más. Su principal objetivo es enviar al instante lo que está sucediendo, o mejor dicho, lo que se está diciendo. Se quiere competir con el directo de la televisión o la radio. EL periodismo escrito y hablado ya no tiene ese poso de reflexión, de punto referencial para obtener algún dato más que el ofrecido. Ahora, incluso, el turno de pregunta se resuelve con un "discurso monologuista" del redactor. Una pregunta tan envuelta en "papel de celofán" que el interlocutor apenas quiere romper ese envoltorio: "como ya he comentado al principio".Una frase que en otros tiempos habría sonrojado a cualquiera que se dedicara con cierto interés al periodismo.


No deseo que este argumentario dejase la sensación de contrario a las nuevas tecnologías, ni que se me tildara de "añoranzas" de otros tiempos... SIempre estaré a favor de los avances, pero con un sentido de utilidad, de práctica, de servicio al periodismo, Bienvenidas todas las herramientas que cumplan el trabajo de comunicación y transmisión de información. De puntualidad en la noticia. Pero que no se olvide el fin último del periodismo: servir al ciudadano. Porque el pèriodismo exige un análisis, un contexto y el retrato de un momento dado. Y para eso, queridos amigos, hay que levantar la cabeza y mirar al interlocutor.

13 abr. 2016

La libertad de prensa, cada vez más deteriorada

De vez en cuando hace falta que alguien nos avise de cuál es la situación que se vive en el plano social. La libertad de prensa, ese bien tan deseado y tantas veces deteriorado, se presentará el próximo día 20 de abril en un informe que tocará de nuevo la fibra de algunos dirigentes políticos que intentarán hacer un lavado de cara, como mucho.

Reporteros Sin Frontera (RsF) denuncia ya el “profundo y preocupante” deterioro de la libertad de prensa en el mundo. En el informe de la edición 2016 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, RsF nos dirá el grado de libertad que tienen los periodistas en 180 países.  Un avance de este informe sitúa en 3.719 puntos el índice mundial , un deterioro del 3,71% respecto al año anterior, y del 13,6% con relación a 2013. Un retroceso que RsF achaca a las tendencia “liberticidas” de algunos gobiernos como los del Turquía o Egipto;  la "toma de control" de los medios de comunicación públicos; o la "creciente tensión" en lo que se refiere a la seguridad, en lugares como Libia, Burundi o Yemen, e inluso en lugares como la Unión Europea.

Entre las “cortapisas” que más incidencia tienen se encuentra el que algunos Estados suspenden  el acceso a internet, la destrucción de emisoras, o el de imprentas de los medios de comunicación que les molestan.

Pero no se acaban aquí los frenos a la libertad de prensa, también está la tan temida “autocensura” y lo que en los últimos años vienen siendo habitual, el “ambiente” social, ese miedo al “terrorismo”, la blasfemia, las religiones…. Es el efecto secundario de esa alarmante situación: los propios periodistas tienden cada vez más a la autocensura.


No se ha avanzado mucho entre 2013 y 2016, una horquilla de tiempo que debería dejar entrever un mundo más abierto y más libre.  Pero  como diría Bob Dylan, los tiempos están cambiando, y no para bien. Se impone un miedo flotante a la hora de resaltar los desmanes del poder político, de la presión religiosa, del temido desempleo,  y de los derechos inalterables de los ciudadanos, sea cual sea su lugar en  el planeta tierra.