9 feb. 2013

Gobernar bien, comunicar mal

A realidad es, a veces, tan clara y dura que hace saltar el cristal de la ignorancia... No es un principio que quiera tener un trasfondo literario, es la realidad simple.

Viene esta reflexión a cuento de un comentario que hizo en mayo del año pasado la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, donde señalaba que su Gobierno "gobierna muy bien pero comunica muy mal". Y algo de eso sí que tiene que saber Martínez de Castro que trabajó como directora de Comunicación del PP desde el 2006 hasta las elecciones generales del 2011.

Nos cuenta el blog "Comunicando" del grado de Comunicación de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) que Carmen Martínez de Castro "dirige un departamento que depende directamente del Ministerio de la Presidencia, y además de contar con su propia directora de gabinete tiene a sus órdenes a una directora general –la periodista Consuelo Sánchez-Vicente-, y a seis personas más que ostentan la responsabilidad sobre las secretarías generales de Información Nacional, Información Internacional, Análisis y Documentación y Comunicación Electrónica y Nuevas Tecnologías"...

Se añade que "cada uno de esos departamentos contará con su propio grupo de periodistas, a los que hay que sumar los que trabajan en cada uno de los gabinetes de prensa de los otros doce ministerios del Gobierno presidido por Mariano Rajoy",. Señala el blog que "El número de periodistas que trabajan para el Ejecutivo puede acercarse al centenar". Siento discrepar de este afirmación última: el Ejecutivo trabaja con más de doscientos periodistas.

La pregunta es ¿cómo es que nadie puede sacar adelante un buen plan de comunicación?... ¿faltan profesionales? ¿es un "pesebre" la comunicación institucional en España?. El último golpe bajo que la comunicación institucional del Gobierno dio a la sociedad se representó en la famosa "rueda de prensa" con Rajoy dando su discurso a los periodistas a través de una pantalla de televisión. ¿es eso la famosa transparencia? ¿Se quiere credibilidad?  No hay que olvidar que la labor de la secretaria de Estado de Comunicación es hacer entender la gestión y las decisiones políticas de un gobierno sumergido en las últimas semanas en una aguda crisis de credibilidad, sobrevenida tras meses de desgaste debido a la dureza de los recortes aprobados para sortear la coyuntura económica.

Hay mucho ruido en el aire y las pocas ocasiones en las que se puede acallar ese "guirigay" resultan tan desastrosas como una simple pantalla de TV con la imagen y la voz del Presidente del Gobierno sin opciones a preguntas... Mal van las cosas cuando un Gobierno simplifica de este modo una crisis institucional

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