21 oct. 2009

Nadie puede defender estos presupuestos

Varapalo al Gobierno en la presentación de los Presupuestos Generales para 2010 en el Congreso de los Diputados. La Vicepresidenta Económica, Elena Salgado, le vino grande la defensa de esos presupuestos, y su primera intervención como ministra de Economía ha dejado mucho que desear en el debate político. Ha faltado la credibilidad política necesaria para defender unos presupuestos pensados para una etapa de crisis.

La vicepresidenta demostró que le falta experiencia en la tribuna, y que una cosa es la comunicación institucional desde su Gabinete con notas de prensa objetivas y plenas de datos, y otra bien distinta es tener que defender esas cifras ante los grupos políticos.
La famosa frase de Elena Salgado «es usted perfectamente previsible», con que empezó su réplica a Mariano Rajoy, abrió al jefe de la oposición la intervención más cómoda que ha tenido en estos debates. El presidente del PP, en el terreno en que se mueve mejor -el Congreso- pasó al lucimiento y la contundencia. Rajoy argumentó que «este año se ha dado la mayor diferencia nunca producida entre los Presupuestos previstos el año pasado y la liquidación de este año. Se han producido un 34% menos de ingresos y un 22% más de gastos». Con estos demoledores datos argumentó el presidente del Partido Popular y líder de la oposición, Mariano Rajoy, su rechazo a los PGE de este año, que denunció por ser «de una falta de realismo, coherencia y utilidad, por lo que asistimos a esta representación teatral que sería cómica de no ser porque sus consecuencias son más paro, impuestos y deuda pública».

Salgado no pudo defender los Presupuestos con la parsimonia y plomez de su antecesor, Pedro Solbes. Se metió en un jardín lleno de zarzas recibiendo los pinchazos que le iba lanzando Mariano Rajoy. Hay un dato significativo de lo que sucedió en esta primera intervención por defender los presupuestos: cuando la ministra acabó su discurso inicial de la mañana, todos los grupos parlamentarios comparecieron para hacer una valoración durante el parón para la comida. Todos menos el PSOE y su aliado, el PNV. El portavoz socialista, José Antonio Alonso dio la callada por respuesta, como también muchos de sus compañeros de filas, especialmente esquivos con la prensa durante la larga jornada de debate. Así es muy difícil alcanzar un acuerdo generalizado.

Uno de los puntos neurálgicos de cualquier Gobierno son los Presupuestos Generales. No sólo deben contener las cifras macroeconómicas, sino también la defensa de que son fiables, coherentes y ajustados a la realidad. Esto último hay que sabedr "vender" políticamente, y por ahora, en el gobierno socialista no hay nadie capaz de hacerlo.

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