9 may. 2009

Una televisión pública, por fin pública

El Gobierno ha puesto punto y final al poco ortodoxo sistema de ingresos que tenía la TVE: subvención pública y financiación publicitaria. Lo adecuado, como señala el editorial de El País, es que los servicios públicos se financien con recursos presupuestarios o con derivados del uso de bienes públicos.

Los anunciantes han puesto el grito en el cielo, pero también lo han hecho las "telecos", es decir las compañías telefónicas, quienes van a tener que soportar, o mejor dicho, tendrán que aportar una parte de los beneficios que obtenien gracias a la utilización de bienes de uso público. Las empresas afectadas, concesionarias de bienes públicos, soportaran una modificación al alza del coste de concesión.

Según El Mundo, las "telecos" ya han amenazado con subir las tarifas de teléfono e internet si el Ejecutivo los convierte en paganos de su televisión, lo que ha levantado ampollas entre consumidores e internautas. Pero estas mismas telecos, según estudios recientes de la UE, son las que tienen las tarifas más caras de Europa, especialmente en el caso concreto del acceso a internet. Las compañías de telefonía se han estado aprovechando de un vacío legal que está pendiente de la elaboración concrerta de una Ley General Audiovisual y que el Gobierno, por los pocos apoyos que tiene, ha tenido que guardar en un cajón. Es por esto que las telecos se han enriquecido con unos costes para el usuario demasiado altos, y, por contra, han obtenido unos beneficios enormes. Es hora, ya, de que paguen por la utilización de unos bienes públicos

La TVE es pública, y como tal lo debe ser. Ahora hay que saber aprovechar esos minutos sin anuncios para poner en marcha programas de utilildad pública, de entretenimiento público, de , en fin, una pluralidad como la que tiene España en estos momentos. Hay buenos profesionales dentro de la casa del Ente que pueden ahora presentar proyectos que permitan enganchar a la gente a ver televisión de verdad, a saber más y a entretenerse mejor. Se acabaría así con esa telebasura de programas en los que los sucesos, la gente llorando en los platos, las peticiones de boda, y otras lindezas que suponen buenos ingresos para las privadas, desaparezcan de una vez por todas.

3 comentarios:

Arantxa dijo...

La idea de "limitar" los anuncios en TVE me parece bien, pero dejarla sin anuncios me parece mal. ¿Se va a hacer lo mismo con la radio? ¿O con el portal en Internet? Creo que no, lo cual no se justifica.
Tampoco hay justificación para que sean las operadoras de telecomunicaciones las que paguen a TVE, entre otras cosas porque, al final, seremos todos los ciudadanos los que acabemos pagando que no haya anuncios en la tele pública. Y para ese cambio, la mayoría de los españoles preferirá tragarse anuncios que tener que pagarlos.

Casimiro López dijo...

Llevas tu parte de razón, pero las operadoras de telecomunicaciones están haciendo uso de una infraestructura pública, y p3ese a todo, tenemos en España los precios más altos en acceso a internet y tarifas telefónicas... La TVE debe ser pública al cien por cien, y para ello tiene que desppojarse del abrigo de los anunciantes. Es mi opinión.

Fabián dijo...

Las operadoras de telecomunicaciones ya pagan tasas diversas por el uso de espacio e infraestructuras públicas. De hecho, incluso pagan tasas municipales por ese concepto.

Yo no veo justificado que se les endilgue a las operadoras este tema.

Es más, creo que lo que hay que plantearse seriamente es si es necesario tener una televisión pública. En mi opinión, es un gasto innecesario y creo que los recursos públicos se deberían dedicar a otras cosas. Yo voto por crear un plan de cierre para RTVE, privatizando componentes y eliminando otros. Podría mantenerse una infraestructura pública para garantizar la retransmisión de ciertos eventos de interés general y ya está.