17 feb. 2009

En defensa de la dignidad del trabajo de los periodistas

Por su valor intrinsico y edificante, resumo el discurso que se dio en la concetración que hubo de periodistas el pasado 14 de febrero en Madrid.
Las condiciones de trabajo de los periodistas se deterioran a ojos vistas en la mayor parte de las redacciones, en casi todos los medios y soportes, ante la impotencia de quienes trabajamos en ellas, la resignación de sus responsables y la desesperación de los que pierden el empleo o los que ni siquiera lo encuentran.

La mayor parte de los medios van mal y aplican políticas restrictivas y ajustes que afectan a la cantidad de trabajo (menos empleo) y a la calidad (peor empleo). Una situación que excluye cada día a más periodistas, y les expulsa al paro o a la extrema precariedad, mientras se dan de lado los códigos deontológicos y se hace caso omiso de la ética del periodismo, difundiendo informaciones no contrastadas o manipuladas. Es hora de recordar y defender los principios de la profesión, basados en la diligente búsqueda de la verdad.

Durante los últimos meses la pérdida de empleo es alarmante y no tiene precedentes. Y lo que se avecina puede ser aún peor. Miles de puestos de trabajo de periodistas están amenazados, unos perdidos y otros a punto de perderse. En las listas del INEM se han inscrito durante el último trimestre de 2008 mil periodistas más, sobre los 3.000 que ya estaban. Y tememos que este año el número aumente considerablemente.

Es raro que pase un día sin que conozcamos la desaparición de un medio, el despido de decenas de compañeros, el recorte de encargos a colaboradores autónomos o la rescisión inmediata de sus contratos, si es que existen. Y es raro el día que viene con alguna nueva contratación, aunque solo sea para sustituir a los que jubilan.

Es evidente que estamos inmersos en una crisis económica, intensa y profunda, que recorta los ingresos y los beneficios de los editores. Una crisis que se une y superpone a los problemas que plantean los cambios tecnológicos. Es hora de parar esta sangría destructiva. Por eso estamos aquí".

El discurso defendía que "es hora de proclamar y reclamar el buen periodismo " y se apela a los editores para que den prioridad al mantenimiento del empleo y la protección del talento acumulado y la experiencia. Los despidos, las prejubilaciones. La respuesta a la crisis es más calidad profesional y no menos. Es hora de negociar y cooperar para salvarnos juntos.

Se añadía que "no podemos silenciar ni pasar por alto los contratos precarios, sui generis o los no contratos; los contratos de becarios o estudiantes en prácticas no pueden servir para completar plantillas con el señuelo de que más adelante se convertirán en contratos normales. Eso es hacer trampas, perjudicar al conjunto de la profesión y dificultar la salida de la crisis. No podemos tolerar contratos encadenados que crean inseguridad y dependencia. Ni podemos tolerar esos ajustes trampa que mutan contratos laborales a contratos de autónomos rescindibles sin explicación ni coste. Es hora de denunciar y acabar con las irregularidades y abusos".

Para finalizar, en que lo prioritario es defender el empleo, hacer más difíciles los despidos y los cierres, promover el pluralismo y avanzar en libertades. Ésta no es hora para los reproches entre
nosotros, ni para entretenerse con lo personal o lo accesorio. Es hora de defender el empleo y la dignidad del periodismo y de los periodistas.

4 feb. 2009

La fuerza de voluntad

Hace ya bastante tiempo, mi psiquiatra me dijo que, desde finales del siglo pasado y principios de éste, hay dos enfermedades altamente peligrosas para el ser humano: la depresión y el cáncer. Argumentaba que el cáncer siempre tenía salida: o te mueres o quedas sano, así de contundente fueron sus palabras… sin embargo, la depresión, en sus casos más duros, se descubre y el paciente pasará por múltiples etapas farmacológicas y psicológicas que no conseguirán exterminar del todo a esa enfermedad.

Por supuesto, para estas dos enfermedades malditas, hay un recurso que tiene el propio ser humano y que resuelve, o da pasos adelante, en la curación. Es la fuerza de voluntad, esa escondida fuerza interior que nunca sabemos hasta dónde puede llegar cuando nos vemos afectados por algo tan tabú como es el cáncer y la depresión.

Llevo éstos último días “conviviendo” con esas dos enfermedades, y las personas que lo padecen me están demostrando la importancia que tiene la fuerza de voluntad y el estímulo diario de querer estar bien, que no es lo mismo que estar curado, pues, por desgracia, cáncer y depresión, dejan “tocado” a quien las padece.

Hay medicación paliativa para ambas enfermedades, pero los médicos siempre aconsejan que se debe acompañar con la fuerza de voluntad, no caer en la derrota, ni en el ¿por qué a mí?, aunque sean estas dos últimas situaciones las que aparezcan al principio en nuestra mente y salgan por la boca en el primer momento. Pero una vez pasada esa fase, lo más importante es ponerse en pie, levantar la cabeza y “luchar” contra ellas. La otra parte, la medicación impuesta, ayudará a recuperarse.

Es dura la lucha, pero no se debe caer en el derrotismo y el pesimismo… hay salida, aunque luego uno quede tocado para el resto de su vida. Desde este humilde blog quisiera lanzar un mensaje apoyo y fuerza de voluntad para aquellas personas que se encuentren “luchando” con alguna de estas dos enfermedades.

1 feb. 2009

Críticas a la Administración por querer estar a la altura de los tiempos

Los tiempos informativos han cambiado para todos… Se tiene una imagen de la Administración Pública de monstruo pesado, anquilosado en el pasado y temeroso de modernización. Pero, cuando se quiere agilizar y estilizar esa imagen, situando la actualidad en el tiempo y la previsión informativa da como resultado críticas y polémica.

Esta entradilla divagatoria me sirve para denunciar a quienes han criticado la rapidez y eficacia que ha demostrado el gabinete de prensa del Ministerio de Educación. Una iniciativa de mera previsión ha causado un revuelo inaudito, como si molestara que la Administración vaya por delante en actos de gran relevancia.

Los responsables de prensa de Educación pensaron que debían estar preparados para la que iba a ser la intervención pública más importante de la ministra Mercedes Cabrera, tras conocerse el fallo del Supremo sobre Educación para la Ciudadanía. De este modo, minutos después de conocerse la decisión del Supremo, el ministerio colgó un video pregrabado de Cabrera. Y ésto, que es un paso de gigante en la pesada maquinaria burocrática de la Administración, resulta que recibe numerosas críticas, incluido el que algunos políticos (no voy a decir el signo, pero se sobreentiende) han llegado a señalar que el ministerio podía conocer con anterioridad el fallo del Supremo, algo imposible.

Dos datos que reflejan la eficacia de esta acción del ministerio de Educación: Primero el lunes por la mañana, el mismo día y casi a la misma hora que empezó la reunión del Supremo, la ministra Cabrera acudió a la sala de prensa del ministerio para grabar un videocomunicado con su reacción al fallo del Supremo. Y en segundo lugar el “coste cero” de esta actividad, ya que el videocomunicado lo grabó un equipo del propio ministerio, con material de éste y en sus instalaciones.

El ministerio colgó tres versiones del vio en Youtube el propio lunes, después de haber incluido el subtitulado para sordos que llevan todas las intervenciones relevantes. Eso sí, lo hizo en modo “cerrado”. Nadie podía verlo. Hay que decir que el Ministerio de Educación tiene un canal propio en Youtube en el que mete todo el material audiovisual.

De este modo, y cuando a las dos y media de la tarde del miércoles, el Supremo hizo pública la noticia del fallo, no había más que dar a la tecla “publicar” para que el video más adecuado se pusiera en “modo público” con el fin de que todos los medios audiovisuales pudieran tener la opinión del Gobierno de inmediato. Cabrera compareció en rueda de prensa hora y media después y según los tiempos ya era demasiado tarde para los telediarios.

Y todo esto, queridos lectores, es criticado. La comunicación institucional de la Administración española sigue siendo el patito feo: si va lenta, porque no se moderniza, si va un paso por delante, porque algo de “tongo” hay. En fin, un diez para los chicos del gabinete de prensa del ministerio de Educación