11 may. 2008

A vueltas con la transparencia informativa de la Administración Pública

Un artículo de opinión de Juan Luis Manfredi en El País vuelve a poner en la picota la transparencia informativa de las administraciones públicas. Bajo la palabra confidencialidad, seguridad, “la concepción cerrada de la Administración está lejos de las demandas de una sociedad abierta y transparente”. Y en cierta medida lleva razón.

La democracia, dice el articulista, está basada en la información, porque es el ciudadano quien tiene derecho a conocer, a expresarse y a estar en desacuerdo... El Estado tutela cualquier información y algunas las hace inaccesibles poniendo trabas y excusas. Ahora bien, no estoy de acuerdo con la afirmación de Manfredi en la que señala que esas trabas viene “por parte de los funcionarios, que desatienden estas peticiones sin otro argumento que la confidencialidad, la seguridad o, básicamente, “a usted que le importa”.

Dice el articulista que el funcionario desconoce sus obligaciones, teme represalias y deriva la pregunta hacia el gabinete de prensa de turno, que se "encarga de modelar la información, saturar con datos o cortocircuitar el acceso a las fuentes”.

Nada de lo dicho tiene su razón lógica. Como siempre, la tan manida transparencia informativa se deja en manos de los funcionarios de turno, sin darse cuenta que hay un lugar específico dentro de las administraciones que pueden servir esa información sin demasiados problemas. EL funcionario bastante tiene con trabajar, hacer lo que sus jefes reclaman y poner en conocimiento del resto de los departamentos el trabajo realizado. No carguemos todas las culpas sobre una serie de trabajadores-funcionarios que nada tienen que ver con los entresijos políticos de los altos cargos de la Administración.

Son los gabinetes de prensa los encargados de las relaciones con los medios. Y no para “modelar” la información, ni “cortocircuitar” el acceso a las fuentes. El trabajo de los periodistas que trabajan para las administraciones es el de servir de correa de transmisión para que el periodista que busque una información no se pierda en el entramado burocrático de toda Administración Pública. Facilitar esta tarea es una de las funciones del Gabinete de Prensa.

No echemos las culpas a los funcionarios. Al fin y al cabo son trabajadores al servicio de la Administración. Estoy de acuerdo que el PSOE en la campaña electoral prometió una ley de información pública que cubra este vacío legal. Y sería para los trabajadores de la Administración un alivio de incalculable valor. Porque es cierto que “sin estas herramientas, la democracia está incompleta”. Manfredi deja una frase contundente “la clase política tendría que estar más interesada en transmitir la información a los ciudadanos y no temer a la opinión pública”.

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