29 mar. 2008

Externalizar el servicio de imagen corporativa y de comunicación públicos

Llevo muchos años denunciando la falta de interés que los políticos ejecutan cuando alcanzan el Gobierno. Una falta de interés que se fija en los propios funcionarios que están a su servicio.

El País de hoy denuncia que “la Generalitat pagó 1,4 millones en un año en asesores de imagen”, e inicia la noticia con una contabilidad aplastante:”La Generalitat de Cataluña tiene 140.000 funcionarios, más de 200 empleados eventuales y otros tantos altos cargos”. Personal que no parece suficiente para poder organizar y proyectar la imagen externa de la institución.

Denuncio desde este blog, una vez más, ese afán por externalizar los servicios de comunicación corporativa e institucional, pagando a personal ajeno a la administración para que desarrollen informes, construyan páginas webs y otras series de utilidades que debe tener toda Administración Pública para acercar las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) a la sociedad.

La pregunta que me sugiere esta noticia de El País es ¿no hay nadie entre los 140.000 funcionarios, más empleados eventuales y altos cargos que no puedan poner en marcha los proyectos de informes para las distintas consejerías de la Generalitat? Lo peor de todo es que este suceso también se da en la Administración Pública Central donde se externaliza los servicios de imagen corporativa y de comunicación teniendo personal capacitado para ello.

Pero, en fin, cómo suelo decir, resulta más cómodo soltar “X” miles de euros que preparar a los trabajadores públicos y encargarles trabajo. A veces parece y en otras lo es, que vean al funcionario como un enemigo que trabaja lento y sin suficiente entusiasmo. ¿Acaso lo han probado? ¿Han intentado pagar de la partida presupuestaria que estaba prevista gastar en dar un sobresueldo a unos trabajadores públicos por llevar a cabo un informe, proyecto, construcción de unas web y demás actividades públicas relacionadas con las TIC?

10 comentarios:

Emilio R. dijo...

Buena reflexión. Obviando posibles favores a empresas amigas, yo creo que el político está incómodo trabajando con funcionarios.

Una empresa nunca le discutirá determinados aspectos que un funcionario inamovible y comprometido con la objetividad y transparencia no tragaría.

Senior Manager: dijo...

Una posible solución podría ser incluir más empleados provenientes del sector privado y eliminar a politiqueros de oficio que no hace más que detener cualquier proceso de avance en las instituciones públicas.

Casimiro López dijo...

La opción que yo manejo es mucho más simple y a la vez más barata: esas pagos a empresas particulares se inviertan en incentivar económicamente a los trabajadores públicos, además de incrementar cursos de especialización. No cuesta mucho y con toda probabilidad sus trabajos se acercarán mucho más a la realidad que busca el "jefecillo" político de turno.

Mariana Sarceda dijo...

Muy buena reflexión. Soy de Argentina y situaciones idénticas se repiten acá también.. Obviamente en todos lados se cuecen habas y resulta más fácil pagar a otros para que (no) hagan su trabajo que entrenar a alguien para que trabaje.

ocortes dijo...

El tema de las externalizaciones es un asunto peliagudo. Una práctica que puede estar bien para ciertos casos se está convirtiendo en un abuso para pagar favores o beneficiar a ciertos grupos de interés que puedan beneficiar. Creo que un modelo mixto en el que participen la gente de dentro y las asesorías externas puece ser útil, dependiente también por supuesto del tema del que se trate.

Casimiro López dijo...

Pero permitirme que añada una vez más mi interrogación más crítica: ¿es que entre 140.000 funcionarios que tiene la Generalitat no hay personal suficiente para llevar a a cabo esa asesoría de imagen. Es nmás ¿lo invertido no puede ir mejor al personal de la Administración que seguro saldrá mucho más barato?.
Me encoragina comprobar una vez más que los políticos van por un lado y la gestión administrativa por otro

Anónimo dijo...

Soy licenciada en Periodismo, experta en comunicación empresarial y actualmente estoy trabajando como auxiliar administrativa en la Generalitat de Catalunya. No creo ser un caso único, entre los 140.000 funcionarios, la mayoría licenciados y diplomados, hay gente muy bien preparada pero no siempre se nos da la oportunidad

Anónimo dijo...

Funcionarios y laborales hay de sobra para hacer las tareas que citas, pero el político de turno desconoce, en la mayoría de los casos, la formación de la gente que tiene a su servicio. Así, los portavoces o directores generales de información, que en muchos casos no son periodistas, no tienen ni idea de las capacidades de sus subordinados. También les pueden ver como “enemigos”, pero no por trabajar lento y sin poco entusiasmo, como tú dices, sino por todo lo contrario: por eficacia periodística frente a su incapacidad o desconocimiento del “oficio”. Les resulta más provechoso externalizar servicios, que suelen recaer en empresas de amiguetes, que dar un sobresueldo a la gente de la casa. Además, creo que hay tanta gente cualificada y los sueldos son tan bajos en algunas administraciones que habría lista de espera entre los trabajadores públicos para ofrecer sus servicios y conseguir el plus.

Pedro marks dijo...

El sistema de oposición, puntuación y selección del funcionariado, orientado al puesto vitalicio de función única, no contempla perfiles dúctiles. No los contempla sobre el papel, de modo que cuando un político vea un listado de 3000 administrativos cuyas competencias supuestas no superan la ofimática y la gestión documental básica, no apreciará la cantidad de politólogos, psicólogos o perfiles de comunicación... que pueda haber.

Casimiro López dijo...

Me confirmaís con vuestros comentarios que el tema de la externalización de los servicios de imagen y comunicación de la Administración Pública es siempre el "regalo" que se da a los amiguetes de turno. Y, para colmo, los que trabajamos a diario tenemos que ver los resultados y , lo peor, utilizarlos sin que nadie nos enseñe cómo, de qué manera y para qué.