30 dic. 2007

Un balance sin nostalgia

Hoy todos los periódicos se han esmerado en hacer un balance de lo sucedido a lo largo del 2007. Para mí es una especie de “Cuéntame” periodístico que apunta claramente a la nostalgia. Contar lo que ha sucedido, analizar desde la distancia y desde la perspectiva de “a toro pasado” lo que supuso tal actuación, y, cómo no, esos sesudos resúmenes de pronósticos sobre las consecuencias que pueden acarrear determinados acontecimientos acaecidos en el año que se nos acaba, que a veces parece más producto de pitonisas que de periodistas.

No me gusta esta forma de periodismo. El balance de lo que se ha vivido es un buen antídoto para hacer borrón y cuenta nueva sobre nuestros actos para el año que comienza. Pero lo que no soporto es un balance con nostalgia, con esa acción de ver lo acontecido bajo el eslogan de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Creo en el futuro y soporto el presente. El pasado sólo lo tengo para analizar cuál es el camino correcto dado el error cometido o el acierto consumado. El pasado está bien analizarlo, darle un repaso, pero no recrearse en él. Por ejemplo, El País pone al Rey como el personaje del año. Bien es verdad que este 2007 ha sido para la Monarquía un año “horrible”, pero de ahí a dedicarle 8 páginas me parece excesivo por parte de los cabezas pensantes del periódico.

No hagamos nostalgia del 2007. Contemplemos los resultados obtenidos, las vivencias sufridas, las deudas pendientes, las actividades realizadas con más o menos aciertos. Hagamos un balance, sí, pero sin una tristeza melancólica por el recuerdo de algo que ya hemos perdido y que no podremos recuperar. Sólo mirando al futuro y haciendo proyectos podremos sentirnos más fuertes para afrontar el día a día.

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