16 dic. 2007

Los periodistas de Burgos protestan por el maltrato dado por la ministra de Fomento

Los profesionales de la comunicación de Burgos, a través de su asociación, han dirigido una carta a la Subdelegación de Gobierno como respuesta al tratamiento que han recibido de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, durante su reciente visita a las obras del aeropuerto de Burgos.

Se informa en la carta que la visita, que se produjo el 3 de diciembre, había sido anunciada el viernes día 30 de noviembre mediante una convocatoria de la Subdelegación del Gobierno, remitida a su vez desde el Ministerio de Fomento, en la que se anunciaban explicaciones sobre el aeropuerto, carreteras y ferrocarriles (con carácter general sin mayor concreción). No se especificaba si habría o no preguntas.

El lunes día 3, tras un cambio en la agenda inicial motivado por la concentración en repulsa por el último atentado de ETA, el autobús reservado a la prensa partió del Teatro Principal. Sólo una vez dentro del vehículo, un responsable de prensa del Ministerio (supuestamente, porque no se presentó como tal) anunció que el acto consistiría únicamente en una intervención de la ministra a la que seguiría la intervención de responsables de la Dirección General de Carreteras, de Ferrocarriles y de AENA. Sólo entonces se confirmó que no habría opción a preguntas, ni a la ministra ni a sus técnicos.

La ministra de Fomento ya visitó Burgos en septiembre de 2006 y entonces tampoco dio opción a la prensa a plantearle cuestiones de indudable interés sobre la marcha de muchas infraestructuras que dependen directa y exclusivamente de su Ministerio.

Ya en la visita de ayer, en la terminal, la prensa no tenía un lugar reservado y todos los profesionales de los medios se vieron obligados a cumplir su labor tomando notas de pie y mezclados entre el resto de autoridades y numerosos invitados al acto.

Tal y como se había anunciado no hubo la más mínima opción a hablar con la ministra, que en ningún momento se acercó a la prensa, y el acto se desarrolló a base de discursos de tres técnicos y de la propia titular de Fomento, que hablaba para todos los presentes y, evidentemente, no sólo para los medios de comunicación.

Posteriormente se organizó un “paseo” en autobús por la nueva pista del aeropuerto. Las autoridades fueron en un autobús y la prensa tenía reservado otro. Las explicaciones que recibieron unos y otros pasajeros, hasta el punto de que en el autobús de la prensa no se aportó un dato fundamental que sí recibieron los que viajaban en el vehículo de las autoridades. A ellos se les señaló la existencia de dos líneas de alta tensión como una de las causas para el retraso de las obras, cosa que en ningún momento se mencionó a los periodistas que viajaban en el otro autobús.

Por otra parte, y debido a “problemas logísticos”, según anunció el responsable de prensa del Ministerio, los informadores no tuvieron la nota de prensa que sobre el propio acto distribuía el Ministerio de Fomento hasta que no llegaron a sus redacciones, por lo que no pudieron hacer preguntas sobre la propia nota durante la visita, cosa que de todas formas habría sido imposible.

En definitiva, la Asociación de Periodistas de Burgos estima que la visita de la ministra fue un ejemplo de menoscabo a la labor profesional de los informadores de las aproximadamente dos decenas de medios de comunicación locales, regionales e incluso nacionales que se desplazaron a cubrir la “supervisión” de las obras del aeropuerto.

La Asociación de Periodistas de Burgos considera que si se convoca a los medios de comunicación bien a través de una rueda de prensa o de un acto de carácter público, es condición sine qua non que los informadores puedan ejercer sin trabas su derecho a preguntar. Negar esta posibilidad, como hizo el ministerio de Fomento en la visita a las obras del aeropuerto, es un recurso para limitar la obligada transparencia informativa que esta Asociación está obligada a garantizar.

La Asociación de Periodistas de Burgos señala que no es la primera vez que la ministra convoca a la prensa en Burgos para no admitir preguntas, y tampoco es el primer ministro del Gobierno que hace algo así. También por parte de otros políticos del Gobierno regional ha habido casos de comparecencias sin preguntas, “una costumbre peligrosa, cada vez más habitual, que menosprecia la labor de los informadores y los convierte en meros transmisores de lo que el representante público quiere transmitir”.

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