19 nov. 2007

La motivación en la Administración entre funcionarios y laborales

Un debate interno que se produce en la Administración es la "motivación" que existe entre sus trabajadores. Las dos categorías existentes, funcionarios y laborales, cada una con unas prerrogativas distintas pero entrelazadas, provocan situaciones bastante grotescas.

Sin embargo, por encima de todo, en la Administración "viven" trabajadores (funcionarios, laborales) proactivos, creativos, con visión de futuro, con espiritu ganador, de mejorar un cambio, y, especialmente, con total conciencia de servicio al ciudadano.

Pero, claro está, también existen trabajadores casi nulos, que viven de las rentas, con total falta de ideas y de visión, y lo que es peor, que interfieren con su resistencia y negatividad en la dinámica de los proyectos de mejora.

Dicen los expertos en inteligencia emocional que "son muy pocos quienes se responsabilizan plenamente de lo que les sucede en la vida, creyendo que las circunstancias externas son las únicas culpables de su propio malestar interior". En el ámbito laboral, por ejemplo, lo habitual es que los trabajadores se quejen de sus empresas y de sus jefes. "Casi ninguno se hace cargo de su propia toxicidad, que también repercute negativamente tanto en sí mismos como en el ambiente general de sus organizaciones", añaden estos especialistas, que cada vez gozan de un mayor protagonismo en los programas de formación de las escuelas de negocio.

También dicen estos expertos que "las empresas españolas son cada vez más conscientes de alinear su legítimo afán de lucro con el bienestar de sus trabajadores",y que ""Las condiciones laborales, sobre todo por lo que respecta al tema de sueldos y horarios, siguen siendo un obstáculo para que las personas puedan equilibrar su vida laboral con la personal y familiar"

Pienso que existe mucha gente en el paro, con ganas de trabajar y de aprender, cuyo mejor cualidad no es precisamente empollarse 100 temas para entrar en la Administración, (muchos de los cuales no tienen nada que ver con su profesión), ni afrontar un proceso selectivo cuyos contenidos en algunas ocasiones no se corresponden con las funciones del puesto a desempeñar.

La Administración, con su pesado engranaje, se vuelve opaca a la hora de seleccionar al personal. Bien están las oposiciones, pero deberían ser ajustadas a la realidad del puesto a desempeñar y no esa grandilocuente definición de Auxiliar Administrativo, Administrativo, Cuerpo de Gestión, etc... que genera unos exámenes de ingreso realmente estúpidos.

Los ejecutivos de la Inteligencia emocional en el ámbito laboral, lo tienen muy crudo para aplicar sus teorías en la Administración. Al final, como suele suceder, todo se resuelve por la vía de "haré lo que me dé la gana" que muchos trabajadores de la Administración se aplican para sobrellevar las horas laborales adjudicadas en su contrato, sea laboral o funcionario.

Y con respecto a la motivación, pienso que ésta no debe venir de fuera, sino que también existe la automotivación, como una fuerza interna que les hace pensar en positivo para afrontar el día a día que la Administración les depara. Se habla mucho de conciliar vida laboral y familiar, y la primera en aplicarlo (¿?) ha sido la Administración, pero, creo que lo mejor hubiera sido adaptar un plan de incentivación y motivación para esos miles de trabajadores (funcioanrios y laborales) que necesitan un acicate para hacerles sentir más implicados en la actividad pública. Y creo que no debe ser tan difícil, por que si se pagan salarios altos para que se "vengan" expertos afines políticamente en cada legislatura, también se debe primar a esos trabajadores que cada día hacen lo posible por llevar la cosa pública a quien de verdad la necesitan: los ciudadanos, es decir, todos.

No sé si hay una encuesta que mida el grado de satisfacción de los trabajadores de la Administración, pero estoy seguro que de haberla se mostraría muy crítica con ese nivel de solvencia dentro del mundo laboral público. Hay que romper ese caparazón que impide progresar a muchos trabajadores, y comprobaran en este post que en ningújn momento he querido hacer distinción entre laborales y funcionarios... para mi modesto entender son dos grupos que "sufren" la indefinición de una Administración falta de inteligencia emocional, como ya tiene la empresa privada.

1 comentarios:

ocortes dijo...

De acuerdo con que el sistema de oposiciones es lamentable, igual que lo es que cada año sigan existiendo miles y miles de plazas de nuevo empleo público para grupos C, D y E que a mi entender cada vez tienen menos sentido en una Administración del conocimiento como debería ser el objetivo al que se tendría que atender. Mi punto de vista ya lo expuse en el post http://i-publica.blogspot.com/2007/10/el-debate-sobre-las-oposiciones.html. Pero es complicado cambiar este sistema decimonónico porque sindicatos, políticos, grupos de interés de los diversos cuerpos..... están todos a lo mismo y aquí tienen amplios puntos de encuentro.
La motivación en los trabajadores públicos (efectivamente, la distinción entre funcionarios y laborales cada vez tiene menos sentido) es muy baja, pero es porque no hay una auténtica gestión de personas que valore lo que se hace, se reconozca, se den oportunidades y la gente de verdad tenga el palo con la zanahoria delante para seguir.
Respecto al Plan Concilia que mencionas sólo un apunte. En ocasiones lo público es el campo para poner en marcha iniciativas que posteriormente sean trasladaas a la sociedad a través del sector privado. Especialmente en lo que a "producción de nuevos derechos" se refiere, palabras que a los empresarios les da pavor escuchar. La conciliación entre vida profesional y personal es necesaria para todas las personas y creo que el primer paso en lo público, seguido por otras medidas como el permiso de paternidad, guarderías, etc. son necesarios para ir cambiando la mente de muchas personas de que los tiros hoy en día van por otro sitio.