7 oct. 2007

Somos egoístas y ególatras en nuestro trabajo

Desayunar un domingo con la noticia de que la vida laboral en las empresas de hoy es lo más parecido a un campo de batalla, podría resultar algo amargo y difícil de tragar. Pero la realidad nos golpea con toda su crudeza, echando a perder el placentero desayuno dominical… (menos mal que esta mañana no había churros recién comprados, por que sino el cabreo hubiera sido el doble).

El País, en sus páginas salmón, me “sacude” el cerebro con que “la vida laboral da tantos problemas que la empresa parece hoy un campo de batalla”, añadiendo sin compasión, que “los expertos en comportamiento organizacional señalan que la mayoría de estos ‘rifirrafes’ profesionales se deben a la dificultad que supone relacionarse con otras personas en un contexto marcado por el poder, la hipervelocidad y el cansancio”.

Pero lo peor estaba por venir: “el enemigo se llama ego, egoísmo y egocentrismo”… y no es que lo diga Borja Vilaseca, autor del texto, sino todo un especialista en desarrollo directivo y gestión de cambio organizacional.

Somos egoístas y ególatras en nuestro trabajo, y eso mismo nos hace crear conflictos. Se nos echa en cara a los propios trabajadores el tener un ego particular, es decir, la personalidad que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra vida, Somos los culpables de que en ocho de cada diez entornos laborales se produzcan conflictos laborales.

¿Por qué siempre el problema es el mismo trabajador, el culpable de todos los males de la empresa?... Fíjense que hasta hoy no sabía que había expertos internacionales en la gestión de conflictos empresariales, e incluso la reciente la reciente aparición del Postgrado en Negociación, Mediación y Gestión del Conflicto en el Ámbito Laboral, impulsado por el Instituto de Formación Continua (IL3) de la Universidad de Barcelona.

Y todo por que tenemos un “ego” particular que impide a las empresas sacar más rendimiento de sus trabajadores… Ahora salen con la defensa de que hay conflictos, envidias y rivalidades soterradas que envenenan el clima laboral…Pero, ¿porqué siempre tenemos que ser los trabajadores los culpables de los males de una empresa?

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