2 sept. 2007

La insoportable levedad de incorporarse al trabajo

En estos días estamos leyendo y oyendo mucho sobre el síndrome posvacacional, incluido consejos que nos invitan a retomar nuestra actividad laboral con menos estrés. Dice la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) que el 35% de los 20,3 millones de asalariados españoles suele padecer “insomnio, pérdida de apetito, agotamiento emocional, falta de concentración, así como algunos momentos de ansiedad y vacío interior”.

No está mal el cuadro “médico” que se ofrece para afrontar el día a día laboral. ¿Es dañino incorporarse al trabajo, tras un periodo vacacional?. Parece ser que en España sí. Según The Economist los españoles son los que más curran: 1.780 horas de media durante 2006, 219 horas al año más que la media de la Unión Europea. Estamos, pues, en el punto de mira de las depresiones, a los daños psíquicos, a una angustia existencial…

Leo en las páginas salmón de El País Dominical un reportaje sobre este síndrome posvacacional, y me llama poderosamente la atención un cuadro donde figura la Encuesta sobre fuentes de tensión y preocupación laboral elaborado por Estudio Cisneros VI de la Universidad de Alcalá de Henares en Madrid.

Una encuesta de donde extraigo los diez principales motivos de tensión y preocupación laboral:

    - Salario insuficiente en relación al trabajo que hago: 65,3%
    - Mi inestabilidad laboral: 57,3%
    - El mal ambiente que se respira entre compañeros de trabajo: 55,7%
    - Que la buena evaluación de mi trabajo no sirva de mucho: 54,%
    - Tener que realizar trabajos que van contra mis principios: 53,3%
    - La falta de reconocimiento del trabajo que realizo: 52,9%
    - La falta de equidad en los salarios:52,6%
    - La falta de oportunidades para poder promocionar: 52,2%
    - La existencia de órdenes contradictorias: 51,8%
    - La falta de comunicación en el seno del grupo de trabajo: 51,5%
Desde mi singular situación laboral, y creo que la de un gran porcentaje de compañeros que estamos en gabinetes de prensa de la Administración, y también en otros departamentos, nos suscribimos a este decálogo.

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