28 ago. 2007

La dimisión-cese de Rosa Regás

Retomo la actualidad en este blog tras el periodo vacacional y lo tengo que hacer con la noticia del día: El cese-dimisión de la Directora General de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás.

Desde este blog ya “avisamos” de los métodos de trabajo de Rosa Regás, incluido la idea de suprimir por completo el Gabinete de Prensa de la Biblioteca Nacional.

Su paso por la gestión administrativa ha sido un completo desastre, no sólo porque criticó-acusó a los funcionarios de la casa de filtrar noticias que, según Regás, originaron "críticas soeces y de mala fe" en algunos medios. "El que haya sido lo pagará", amenazó Regás. "Lo pagará como cualquier delincuente".

Tiempo después llegó a decir que se alegraba que descendiera la venta de periódicos…No es de extrañar que el actual ministro de Cultura, César Antonio Molina, de quien depende la Biblioteca Nacional, le dijera a Rosa Regás no haber hecho nada en su mandato.

Hay algunos altos cargos de la Administración que olvidan su función de gestores de la cosa pública, y convierten su posición en un “aquí mando yo” sin orden ni concierto. Muchos trabajadores de la Biblioteca Nacional se han alegrado del cese-dimisión de Rosa Regás.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como crítica a la gestión de Rosa Regás al frente de la Biblioteca Nacional decir que ha criticado a los funcionarios o que haya decidido eliminar el gabinete de prensa me parece bastante poco sólido.

Como soy funcionario y se como funcionan las cosas, los cuerpos y la lucha por el poder, estoy seguro que Rosa Regás tenía razón cuando acusó a algunos funcionarios de realizar filtraciones maliciosas. ¿Es eso mala gestión? O simplemente ha molestado a los que realizaron esas filtraciones.

El desmatelamiento del Gabinete de Prensa no es en si mismo malo. Decidme que no supo comunicar y darme ejemplos de las deficiencias de comunicación de su gestíón, pero no digais que lo ha hecho mal sólo porque ha mandado a la calle a algunos enchufados que o no hacían nada o lo hacían mal.

ocortes dijo...

Independientemente del papel de Rosa Regás en la gestión de la Biblioteca Nacional creo que es una persona decente, aunque quizá no es la persona adecuada para dirigir una organización pública porque no tiene perfil profesional para ello.
Los gabinetes de prensa en lo público me parecen muy importantes. Más allá de ser meros "voceros" de los políticos, es imprescindible su papel para que la administración sea cada vez más abierta, eje fundamental de la administración pública inteligente. Enhorabuena por este blog. Si os interesa un blog sobre la "administración inteligente" os espero en www.i-publica.blogspot.com

Anónimo dijo...

ocortes.

Me podrías decir cual es el perfil adecuado para dirigir la biblioteca nacional? Algún abogado "generalista" quizás?

Casimiro López dijo...

Estimado anónimo, compruebo por tu comentario que desconoces el funcionamiento de un gabinete de prensa de la Administración: para tu interés en estos departamentos existen personal fijo y los que "enchufados" son los que la propia Rosa Regás se llevó... (lo digo con conocimiento de causa). La desgracia que viven los gabinetes de prensa institucionales es que se convierten en el lugar idóneo para ir poniendo a gente de "confianza" con niveles, pluses, y todos esos acompañamientos económicos que tú ya sabes como buen funcionario que eres.

Las filtraciones maliciosas no hay que buscarlas en los funcionarios o laborales que son fijos... sus aspiraciones están muy limitadas. Quizás convendría ver a quién beneficia una filtración política.
A veces los políticos apasionados (como Rosa Regás) descuidan mucho la formación de su equipo de trabajo.

Por último, es de vital importancia el trato y reconocimiento que el responsable de un departamento dé a sus subalternos... insultar, dudar, acusar, amenazar no son las mejores armas para llevar a buen puerto una gestión pública con un personal que trabaja a diario sin importarles el signo político del Gobierno.

Respetemos a los que trabajan honradamente cada día en la Administración, y sobre todo tengamos muy claro qué es la comunicación institucional y los profesionales (fijos) que llevan a cabo esa transmisión.
Un saludo

ocortes dijo...

Anónimo, desde mi punto de vista Rosa Regás es una muy respetable escritoria, militante, activista e intelectual pero no una profesional de la gestión pública. La tendencia que poco a poco se va abriendo camino en instituciones públicas descentralizadas (agencias) y políticamente más neutra es que sus directivos sean profesionales de la gestión pública. Personas con una formación académica cualquiera (abogados, ingenieros, ecnomistas, sociólogos, etc.) pero que con experiencia en gestión, entendida ésta como liderar, motivar, obtener resultados con un presupuesto, habilidad de traducir las directrices políticas y ser capaz de entender a la organización de funcionarios que las va a implantar. Y mucho más pero no me quiero extender. Si te interesa puedes ver este post: http://i-publica.blogspot.com/2007/07/directivos-pblicos-transparentes.html

Anónimo dijo...

Durante su mandato, Rosa Regàs ha estado haciendo contratos de alrededor de 7.000 euros mensuales a Milagro Anaut. El último contrato, por ocho meses, se lo hizo apenas hace unos dos meses. ¿Quiés es Milagros Anaut? La hermana de un periodista que tiene una revista en cuyo patronato se encuentra Regàs. Milagros Anaut tiene una empresa que se autodenomina de comunicación, pero que se dedica a organizar visitas guiadas a sitios como el Zoológico de Madrid. Se desconoce que haya realizado estudios de Periodismo o que tenga experiencia en Prensa. Lo que ha hecho Milagros Anaut en la Biblioteca Nacional es hacer unas notas de prensa impresentables, mal redactadas (a pesar de que se hizo con una copia de las de la propia oficina de prensa de la institución) y convocatorias (a través del listado de contactos que tenía elaborados el propio gabinete de prensa). Un periodista de la administración, incluso los que tienen decenas de años de servicio, no llega a los mil quinientos euros mensuales de salario. Que alguien haga las cuentas a cómo le sale a la Biblioteca Nacional cada nota de prensa que ha hecho y seguirá haciendo(?) Milagros Anaut. A su contratación, Rosa Regàs le ha llamado "externalización" del Gabinete de Prensa de la Biblioteca Nacional. También Rosa Regàs contrató a otra persona como "Coordinadora de Comunicación", con 2.400 euros mensuales, que no es Periodista y que carece de la menor experiencia en prensa (y que comete faltas de ortografía contínuamente). Para ello, Rosa Regàs purgó a dos periodistas titulados con larga experiencia en medios de comunicación y periodismo institucional y personal fijo de la Administración desde hace muchos años. En cuanto a las filtraciones a la prensa, las que se han producido son de carácter técnico, por lo que sus fuentes sólo han podido proceder de altos cargos de la Administración. En cualquier caso, todo esto que se dice aquí ya apareció hace meses en los medios de comunicación. Esto no es nada nuevo. Es sólo un recordatorio del clientelismo bananero y corsario de Rosa Regàs.



En cuanto a los resultados de esta “sui géneris” externalización de Rosa Regàs en la Biblioteca Nacional, véase en la Hemeroteca de esta misma institución los habidos antes y después de la contratación de una ágrafa llamada Milagros Anaut. No hay color en la comparación.

Anónimo dijo...

Estimados Casimiro y Anónimo 2, no dudo de vuestro afecto hacia esos supuestos grandísimos profesionales del periodismo purgados por Rosa Regás (uno de ellos sin estudios de periodismo, por cierto, que se dedica a trabajar para el Instituto Cervanes en sus horas en la BN y el otro un conocido cotilla de la prensa rosa que también se dedica a esas tareas en sus horas en la BN). Os ruego, sin embargo, que la pasión no os ciegue y/o que busquéis mejores fuentes: ni la contratación de la Coordinadora de Comunicación se hizo a costa de purgar a nadie (los dos "periodistas" trabajaron con ella muchos meses), ni esa persona gana esa cantidad, ni por supuesto es una analfabeta con faltas de ortografía (es Licenciada en Filología con un posgrado en Traducción y un Master por la Universidad de Edimburgo en Política y Gestión Cultural). Y eso sí que me consta a mi.