24 may. 2007

Campañas electorales y cargos institucionales

No he querido entrar de lleno en los temas de esta campaña electoral, ni tan siquiera en algunos datos que me podrían haber venido bien para satisfacer mi ego personal. Sin embargo, sí me veo en la obligación de abrir una pequeña pausa en este acelerado mundo de promesas políticas.

Ya el propio Jordi Sevilla, en su blog, pone la pregunta ¿para qué sirve una campaña electoral?. Y no deja de ser simpática la pregunta, que además viene acompañada de la mano –voz- de su hija. La utilidad de una campaña electoral no se corresponde con los resultados electorales. Ya puedes haber trabajado todos los huecos y espacios públicos para hacerte oír, que al final las urnas dan unos resultados que ni la propia Bruja Lola sería capaz de vaticinar.

Lo que sí está dejando claro la campaña electoral es la utilización de los cargos públicos para mandar mensajes políticos. Y no es crítica lo que voy a señalar. Que José Luís Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE, dé un mitin en Badajoz, Ávila o Madrid no puede ser una acción criticable. Sí lo es que su discurso “mitinero” sea tratado con el tratamiento de “Presidente del Gobierno” y que se difundan sus palabras como posición gubernamental. Creo, a mi modesto entender, que los gobernantes deben quitarse la túnica del poder ejecutivo y colocarse el jersey de los mítines.

¿Para qué sirve una campaña electoral? Buena la pregunta y difícil la respuesta. Creo que la utilidad de las campañas electorales está en que es el último recurso que tienen los partidos políticos para “convencer” a ese grupo de indecisos que no tiene en su haber una clara tendencia política y puede que cambie si en alguno de esos mensajes políticos-electorales se cuela una razón que incline el voto hacia ese partido.

Esa es la razón última, y si no ahí tienen la “perla” de la recta final: “El candidato del PP en Cuéllar condiciona dinero público a votos”… a más votos, más dinero. Una subvención que se trata del fondo de ayudas que el Ministerio de Administraciones Públicas destina a cada ayuntamiento en función del número de habitantes y el esfuerzo fiscal que realizan. Y claro los del PSOE han utilizado la vía de la denuncia ante la Junta Electoral de zona por lo que consideran una "inadmisible mezcla entre partido y Administración". Se finiquita esta denuncia con la siguiente explicación "Una cosa es que en su condición de alcalde y candidato formule promesas o alabe su propia gestión y otra bien distinta que suscriba documentos como el objeto de esta denuncia vinculando la recepción de fondos públicos al número de votos que pudiera obtener la candidatura del Partido Popular".

Al final, en qué quedamos ¿podemos o no mezclar los asuntos Administrativos con los electorales?...

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