11 abr. 2007

Cargo público: coge el dinero y descansa

No hay nada más reconfortante que levantarse un día y añadir dos nuevas palabras al diccionario personal. “Sinecura” y “sátrapa”. De la segunda tenía cierto conocimiento, pero de la “sinecura” ha sido mi gran hallazgo.

Un hallazgo que además viene acompañado de un artículo de Gabriel Tortella, catedrático de Historia Económica de la Universidad de Alcalá, en el diario El País de hoy. Una reflexión sobre ¿qué concepto tiene el político de un cargo público?.

Desde mi posición de trabajador de la Administración la respuesta ya la tenía asimilada, pero Gabriel ha otorgado un barniz más brillante que ha sacado a la luz lo que tantas veces he podido oír en los pasillos ministeriales: “en España hay una larga tradición de concebir los empleos públicos como, en el mejor de los casos, sinecuras, y, muy frecuentemente, algo parecido a las satrapías”.

“Sinecura”: es un empleo o situación que no da trabajo y sin embargo está bien remunerado; “sátrapas”, gobernadores del antiguo imperio romano, famosos por su codicia y despotismo.

Gabriel añade en su artículo que “en España hoy desde luego es práctica rara que a un alto funcionario de nombramiento político se le nombre por su competencia; más bien los criterios básicos son los compromisos y equilibrios políticos y también las presiones y recomendaciones del candidato y sus amigos”.

Más fino y claro no se puede decir. Los 30 años de democracia que llevamos en España no han servido más que para el servilismo y la incompetencia en los altos cargos. Ya nadie está por la causa del bien común, sino por el interés de una posición privilegiada (¡es que es un alto cargo de la Administración!) y por un empleo sin trabajo bien remunerado.

Y no voy a dejar escapar la ocasión (por que este blog y la libertad de expresión me lo permite) para situar en el entorno de estos sátrapas y sinecuras a los DirComs de la Administración Pública: un empleo sin trabajo que está bien remunerado y que se sienten “gobernadores” de la información institucional. Que generalizo mucho, puede que sí, los habrá al servicio de la causa pública, pero, a estas alturas de mi vida, permítanme que lo dude. La competencia y la honradez, como en la antigua “mili”, se presupone.

0 comentarios: