22 abr. 2007

Caldera y Sevilla vuelven a la escena política

Era de esperar. No podía ser que Jesús Caldera y Jordi Sevilla, dos piezas claves en la etapa de oposición del PSOE se quedaran relegados a un plano testimonial dentro del Gobierno.

La escasa presencia política de estos dos ministros se había convertido en una interrogante para muchos analistas políticos de las tertulias mañaneras. Y es que razón no les faltaba, porque a nivel de comunicación la actividad del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla (y eso que tiene blog), y el de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera ha sido prácticamente nula. Escasa presencia en los medios, y pocas intervenciones –por no decir ninguna- que se salieran del guión de lo políticamente correcto. Creo, incluso, que son los dos ministros que menos titulares han proporcionado a los medios de comunicación.

Pues bien, me “entero” por el artículo de Soledad Gallego en El País, publicado en el dominical, que a partir de ahora Caldera y Sevilla van a ser “las estrellas invitadas” en los actos electorales que ha programado el PSOE. Y es lógico. Ambos tienen en sus manos dos carteras muy “sociales”, que van dirigidas exclusivamente a la ciudadanía, y ahora es el momento de mostrar el trabajo que han realizado en estos últimos años.

Y es bueno reconocerlo. Los dos llevan bajo el brazo medidas muy sociales. Caldera con su Ley de la Dependencia, Ley de Igualdad, y Jordi Sevilla con su Estatuto del Empleado Público, la modernización electrónica de la Administración y mejorar los servicios públicos que reciben los ciudadanos. No olvidemos que, por ejemplo, el Estatuto del Empleado Público afecta a 2,4 millones de funcionarios y laborales… un porcentaje electoral demasiado alto para que se quede aislado.

Ahora la maquinaria de comunicación institucional del PSOE tendrá que ponerse en marcha y a la vez compartir mecanismos con el Gabinete de Comunicación de cada ministro. Es importante que exista una coordinación. Por un lado estará el político que presentará locuaz su trabajo, y por otro el ministro que debe cuidar sus maneras, gestos, palabras que puedan lanzarse contra el Gobierno. Es muy fácil que la euforia les lleve a salirse del guión y hablar hasta de la Santísima Trinidad – y no me refiero a la “Trini” que todos conocemos-.

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