13 feb. 2007

¡Mira con quién baila!

Cuadro de BoteroTal que si participara en un programa de “prime time” televisivo, los dirigentes de la comunicación institucional pública se muestran cuál estrellas de interés informativo, barnizando su actividad con unos someros entrenamientos y una puesta en escena grandiosa y espectacular. El resultado es obtener la presencia mediática del cargo ministerial. Deber cumplido, aunque luego las “votaciones” del jurado no sean las justas para el esfuerzo realizado. ¡qué ingratos!, no saber el esfuerzo que conlleva bailar con la más...

Es una comparación algo descabellada, pero es que muchos DirComs de la Administración trabajan con esa ficticia mecánica. Cualquiera sirve para ser el jefe de prensa de un ministro, pues el mero hecho de la presencia de un miembro del Gobierno ya es una noticia buscada y perseguida. No hace falta mucho master para que “tu” ministro salga en los periódicos (ahí tienen usted un master en comunicación política e institucional por “sólo” 6.000 euros)

Además, ¿por qué se quejan algunos del exceso de trabajo?. Leo en el blog de mi colega Benito Castro que muchos periodistas afirman con rotundidad que trabajar en un Gabinete de Prensa es una especie de 'retiro dorado', una manera casi de prejubilación. La percepción que se tiene desde fuera es que los DirComs de la Administración viven en un estado de gracia, sin demasiados sobresaltos, ni disgustos que no puedan ser solucionados por la propia inercia administrativa o por el “escudo” que interpondrá el partido político del Gobierno.

La reflexión no deja lugar a la duda: un gabinete de prensa institucional puede convertirse en un “retiro dorado”. Vivir sosegadamente el tiempo que el titular de la cartera ministerial se mantenga. Nada de grandes esfuerzos, con estar capacitado para viajar de un lado a otro, coger el móvil con soltura, pasearse por los pasillos con unos papeles y estar pendiente (mejor dicho, informado, que para eso tiene a sus órdenes un equipo de profesionales) de las noticias más puntuales, es más que suficiente. ¿Qué tendrá el sillón de Jefe de Prensa institucional que quien se sienta en él no se levanta hasta que unos papeles en las urnas deciden cambiar las cosas?.

2 comentarios:

Octavio Rojas dijo...

Es un comentario muy duro, querido amigo.

Creo que no cualquiera puede estar al frente de la comunicación de un ministerio.

Lo imporante no es tanto que salga el ministro, sino que sus mensajes puedan ser trasmitidos eficazmente a la ciudadanía.

En otras ocasiones has señalado los problemas de comunicación que tienen algunos ministerios. Así las cosas, no cualquiera puede hacer que su ministro salga siempre (y bien) en la foto.

Me parece que falta algo más y esto es conocimiento, experiencia y mucho, mucho sentido común.

Casimiro López dijo...

Estimado Octavio, es posible que lleves razón en que el comentario es algo fuerte...
No voy a ocultar que está escrito con una dosis de impotencia y rabia contenida, dado que me han llegado observaciones sobre la actividad de dterminados departamentos ministeriales y para añadido leo a mi querido compadre Benito Castro que se pregunta si los gabinetes de prensa son un retiro dorado...
Es verdad que "falta algo más" y aportas tres pilares importantes para sustentar la comunicación institucional: conocimiento, experiencia y sentido común. De verdad, algunos DirComs sólo se mantienen en uno: la comodidad.