21 feb. 2007

Elena Salgado y su ley antialcohol: ¿espejo o ventana?

¿Cuál es la línea que debía seguir la ministra de Sanidad con la ley contra las bebidas alcohólicas? Desde esta singular atalaya no soy el más indicado para establecer con rigurosidad científica esas líneas maestras. Lo que sí estoy preparado es para señalar algunos aspectos que la práctica diaria me ha permitido observar en el mundo de la comunicación institucional.

La comunicación de las administraciones públicas se aleja mucho veces del papel independiente de transmisión informativa. Para muchos políticos llegados a la Administración, la comunicación institucional se convierte en un “espejo” en el que sólo se refleja su ego personal-laboral-político. No consigue ver más allá, y toda su política de comunicación se basa en dar alabanzas a su gestión, y cualquier escollo se contempla como un “perjuicio” para su carrera y la del partido político.

Para otros políticos, la información institucional es la ventana abierta que les permite comunicarse con la sociedad. Pero no sólo es una cuestión de transmisión, también es de recepción. Contemplar desde esa ventana lo que sucede en la realidad, lo que se reclama y lo que es positivo para los ciudadanos, es la respuesta a su trabajo.

Cuando un intento de legislar choca con determinados intereses, esa política de comunicación se vuelve espejo. Se ve el reflejo de un rostro indeciso y con un perjuicio para el partido. Elena Salgado ha cerrado la ventana y enfrente tiene el espejo. Su ofensiva contra el tabaco, las hamburguesas extragrandes, la obesidad, le han hecho creer que podía llegar a todo, sin percatarse que esa ventana no estaba también orientada como creía.

¿Su proyecto de ley es bueno o malo? De cara al mundo sanitario y el público al que se dirige es buena, pero no se ha sabido moderar la capacidad prohibitiva que arrastra la ley, como hizo con la del tabaco. Lo más fácil siempre es “prohibir”, y Elena Salgado ha creído que ese era el camino indicado. Al final, da la impresión que no ha sido capaz de utilizar el arma de la negociación, un camino largo y complejo que, a la postre podría hacer daño a la imagen del partido…

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