24 ene. 2007

Mi homenaje a Kapuscinski

Ha muerto Kapuscinski, maestro de varias generaciones de periodistas. El historiador que ha pasado a la Historia de las mejores plumas del siglo XX. Ha muerto la humildad, el tesón, la confianza y la comprensión de un mundo tan cambiante y desequilibrado como el que vivimos.

El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003 nunca, a mi modesto entender, ha sido tan objetivamente otorgado a uno de los personajes más honestos, y que otorga mayor prestigio a los Premios Príncipe de Asturias. Señalaba Kapuscinski “se puede ser escéptico, pero no cínico: el cinismo te aleja de la gente; los cínicos no sirven para este oficio”.

Entre todos sus libros, mi preferido es “Ébano” (1998), una obra intensa, concisa, clara, precisa, elocuente y clarificadora de un continente que aún sigue desconocido para la mayoría de los ciudadanos de la (mal llamada) sociedad desarrollada. Su capacidad de análisis le permitió lanzar frases de la magnitud de “para escribir una página se han de haber leído 100”.

Ha muerto un pilar del periodismo objetivo, tan olvidado en estos inicios del siglo XXI. Parece que el ser humano nunca aprende.

1 comentarios:

Arantxa dijo...

Pues sí, gran periodista... y coincidiendo con el patrón...