9 nov. 2006

Un ejercicio de reflexión

“Be water, my friend” dice pausadamente Bruce Lee al entrevistador y a continuación una marca de fabricantes de coche (la publicidad ya se sabe) hace la invitación a sus potenciales clientes “No te adaptes a la carretera. Sé la carretera”.

Un anuncio que tiene de fondo el principio del taoísmo (Bruce Lee estaba muy influido) en el que se pide al seguidor taoísta que se libere de la propia forma para así liberarse de los prejuicios e ideas preconcebidas. Un ideal de gran valor individual y que bien podría trasladarse, si me permiten el atrevimiento, a quienes en la actualidad o en un futuro tendrán a su cargo puestos de responsabilidad en las administraciones públicas.

Hay un prejuicio absurdo por parte de muchos políticos que acceden a puestos de responsabilidad en desconfiar de los trabajadores públicos que les ha correspondido dirigir. Y si el puesto es el de Director de Comunicación del Gabinete de prensa de un ministerio, los prejuicios e ideas preconcebidas de que los periodistas que encuentra en el Gabinete pueden bien llevar el calificativo de “conspiradores” o de personajes que pongan zancadillas al buen hacer comunicativo, es la cruda realidad.

De ahí que muchas veces comprobemos que se externalizan servicios para que tengan la “forma” adaptada a los intereses del partido, y a veces a los intereses económicos particulares. Dada la temporalidad del cargo, los DirCom buscan el camino más cómodo y a la vez más incongruente: olvidarse de los medios y personal que la Administración ha puesto a su cargo. No consiguen amoldarse a ese encuadre y rentabilizar o que ya tiene forma.

“Sé el gabinete de prensa” podría ser la invitación a esos DirComs desconfiados y faltos de capacidad de organización. La idea establecida de que en la Administración todos los trabajadores son vagos por el mero hecho de realizar su tarea en una institución pública, sólo hace cerrar el círculo de “incompetentes” a los profesionales de la comunicación pública.

Y nada más lejos de la realidad. Aprovecharse de los conocimientos que los periodistas tienen de la institución, de los materiales que se disponen y de los que se pueden conseguir, y establecer un plan de trabajo coordinado, efectivo y con capacidad de resultados positivos, pueden ser ese fin taoísta de liberarse de la propia “deformación” y adaptarse al medio. Sirva como ejemplo la labor realizada por Alex Grijelmo en la agencia de noticias pública EFE, donde no sólo ha obtenido por primera vez beneficios, sino que además ha puesto en manos de los profesionales de la casa un Estatuto de la Redacción que les permite realizar una gestión informativa transparente. Como señala Grijelmo: “se ha demostrado que una empresa pública no tiene por qué ser deficitaria por definición”.

La medida que define a una buen DirCom de uno malo es el saber adaptarse al medio que le han otorgado dirigir, tal y como argumenta metafóricamente Bruce Lee en el anuncio, seria ser como el agua, que una vez metida en una botella o en una tetera, se convierte en la propia botella o la tetera.

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