25 nov. 2006

La singular clasificación profesional del periodista en la Administración

Un compañero me hace un recordatorio que bien merece un comentario en este humilde y reivindicativo blog. Para quienes no estén familiarizados en los mecanismos burocráticos de la Administración española, quizás este post le resulte algo complejo, pero es conveniente hacer referencia a una situación tan singular y absurda que a poco se aplique un pensamiento racional resultará fácil de comprender.

La mayoría de los periodistas que trabajan para la Administración Pública pertenecen a la calificación de personal laboral. No son funcionarios y por lo tanto se rigen por un convenio aparte. Ese convenio se renovó el pasado 12 de septiembre con el título de II Convenio Único para el personal laboral de la Administración General del Estado (BOE, 14-octubre-2006).

En él se especifican el ámbito de aplicación, vigencia, organización del trabajo, la clasificación profesional, jornada y horarios, salarios, etc. La novedad que se añade a este Convenio es la reducción de las categorías que ha pasado de 8 a 5, con las correspondientes modificaciones de grupos profesionales y áreas funcionales.

¿Dónde han ubicado a los periodistas? He aquí que hace falta leerse con cierto detenimiento el convenio para “descubrir” en dónde puede estar reflejado el trabajo (por lo menos) de los profesionales de la comunicación institucional pública. Por lo pronto, todos los que trabajamos como periodistas en los distintos organismos públicos tenemos el “calificativo” en nuestras nóminas de “Titulado Superior en Gestión y Servicios Comunes”, lo que ya de por sí resulta singular y sorprendente, por que lo de Gestión y Servicios Comunes suena bastante raro.
Hay que irse hasta el Anexo III de este convenio para encontrar la actividad que mejor encaja en esa área funcional tan grandilocuente y abierta a cualquier especulación. Pues bien, en un pequeño párrafo podemos leer: “realización de trabajos de comunicación e información externa e interna, de carácter literario, gráfico y audiovisual, de relaciones públicas y publicitarias, así como campañas de información y proyección institucional”. Ahí está. Casi podemos decir que es la tarea que realiza un periodista ¿no?

Pero lo dramático viene a continuación, cuando uno se pone a leer qué otro tipo de actividades o tareas relacionadas con el calificativo de Gestión y Servicios Comunes se pueden dar (y no es cachondeo ni burla a los que realicen estas tareas): Porteo de objetos y material; apertura y cierre de puertas; lavado, planchado y costura de ropas; recepción y entrega de paquetería, documentación y correspondencia; reprografía y otras actividades análogas; atención, solicitud y establecimiento de comunicaciones telefónicas y desempeño de servicios complementarios a las mismas... En fin, un auténtico cajón de sastre.

En esa singular área funcional estamos “cobijados” los periodistas de la Administración General del Estado. Y luego hay que oír al ministro o alto cargo decir a los medios de comunicación: “pónganse en contacto con el gabinete de prensa”, “la información la podrán obtener a través del gabinete de prensa”... pero vamos a ver, no hemos quedado en que “los periodistas institucionales” no existen, que son trabajadores de Gestión y Servicios Comunes. ¿Entienden ahora lo complejo y traumático que resulta la Administración a la hora de clasificar las cosas por su nombre?, y eso que no he hablado de los funcionarios que trabajan en los gabinetes de prensa con una clasificación (auxiliar administrativo, administrativo, cuerpo de gestión) y haciendo tareas de periodistas porque tienen el título de licenciado en periodismo... Lo que yo digo: un desastre.

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