17 jul. 2006

Cesa el secretario de la Administración Pública y su jefe de gabinete

Francisco Javier Velazquez  7-03 El Consejo de ministros de este viernes ha acordado el cese de FRANCISCO JAVIER VELÁZQUEZ LÓPEZ como Secretario General para la Administración Pública y el de JOAN NAVARRO MARTÍNEZ como Director del Gabinete del Ministro de Administraciones Públicas.

Los cambios han sorprendido dentro de Ministerio de Administraciones Públicas que dirige Jordi Sevilla, donde no se esperaban movimientos en estos momentos, en los que se acaba de aprobar el Estatuto de la Función Pública, un viejo proyecto de la democracia que ha visto la luz tras más de 25 años en el dique seco.

Una vez más los políticos-gobernantes mueven banquillo y con ello un efecto dominó de las consecuencias que arrastran esos ceses. Una de las circunstancias más importantes es la que protagonizó Francisco Javier Velázquez en el mes de febrero en el Congreso de los Diputados (PDF) donde llevó a cabo una serie de compromisos para mejorar la situación de los titulados superiores y de grado medio.

Los periodistas de la Administración también hemos mantenido una reunión con Velázquez, y obtuvimos un reconocimiento a nuestras reivindicaciones y el compromiso de facilitar el número de periodistas que trabajan para la Administración Central.

La pregunta (como viene siendo ya habitual en nuestro quehacer diario) es si esos compromisos-promesas se quedan con el cargo administrativo y, por lo tanto, siguen su trayectoria normal, o bien se van con el cargo político...

La experiencia nos dice que hay que empezar de nuevo. Ahora es un nuevo personaje el que tomará posesión del cargo administrativo, habrá que ponerle al día y esperar a ver qué soluciones da. De poco, estoy seguro, va a servir presentarle el libro de sesiones del Congreso, pues la respuesta será que esas palabras de compromiso las expuso su antecesor en el cargo y que ahora será cuestión de estudiar las propuestas.

Y vuelta a empezar. Esto es como el mito del infierno de Sísifo que fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo. Nuestra piedra es la burocrática administración y la anticuada idea franquista de que los puestos administrativos son los cargos políticos.

Cesan a uno, y con él el cargo administrativo también queda paralizado... incluso las promesas o recorridos ya comenzados. Como ejemplo sirva qué va a pasar ahora con el Estatuto de la Función Pública, si quien ha llevado las negociaciones y sabe como ponerlo en marcha es Francisco Javier Velázquez.

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