13 jun. 2006

La revolución de El País se hace cada cuatro años en la Administración

Portada de El Pais DigitalSé que las comparaciones pueden ser odiosas, y más cuando se intenta mezclar lo privado con lo público. Pero no puedo dejar pasar la ocasión para mostrar un hecho que se está dando en una empresa de comunicación privada y lo que sucede constantemente en la comunicación institucional.

Leo en PRNoticias que la "relovución de Javier Moreno prescinde de los redactores históricos y se confirman los cambios de El País". La noticia tiene una entradilla de lo más singular : "La revolución de Javier Moreno en El País es una realidad y como ya os contamos, los más damnificados han sido los redactores históricos. Moreno quiere trabajar con su gente y para ello se ha traído de Cinco Días a Miguel Jiménez y Ricardo de Querol –también lo contamos-, y ha reubicado a Miguel Ángel Noceda, Jesús Mota, Santiago Segurola y Félix Monteira, muchos de ellos críticos de su nombramiento hace un mes. Los cambios han generado una revolución de que aún no se pueden medir las consecuencias".

Lo más llamativo del caso es que estos cambios en los puestos de más referencia " ha generado malestar entre la plantilla quienes ven que los nuevos jefes tienen una escasa trayectoria en El País y que su nombramiento responde sólo a la intención de Moreno de tener controlada la situación".

Se añade además que "entre los redactores también se ha generado desconfianza, ya que ven como se desactiva una maquinaria engrasada sin mucho sentido. En difícil que el diario coja ritmo, con nuevos jefes que entran en diferentes cargos. Los cambios de Moreno han apuntado a cosas tan extrañas como que Santiago Segurola, uno de los periodistas que más sabe de fútbol de España, ha sido nombrado jefe de Cultura".

Muchos de los que trabajamos en Gabinetes de prensa de la Administración tenemos que "sufrir" este tipo de "revoluciones" cada cuatro años, y en algunos casos con menos tiempo si se producen remodelaciones de Gobierno. Y lo peor de todo es que no protestamos, ni nadie quiere hacernos caso. Se ve como algo normal que cuando aterriza un nuevo Ministro y se trae consigo a un Jefe de Comunicación los cambios en las redacciones institucionales son una cosa normal, aunque se produccan de un modo abusivo, inconexo, sin sentido y sólo por el favoritismo, el peloteo o por que eres un fiel seguidor de las líneas maestras del partido.

Nadie protesta. Los redactores levantan los hombros en un gesto que lo dice todo: incapacidad de respuesta. Los inclasificables cambios que se producen en un gabinete de comunicación institucional apenas inquietan a los periodistas de la Administración; se produce una especie de catarsis que les paraliza y sólo piensan en (como dice el chiste) "virgencita, que me quede como estoy".

Temor y temor es la realidad de los Gabinetes cada cuatro años. Esa domesticación de la que hacen gala los redactores de los gabinetes de prensa, publicaciones oficiales y organismos autónomos es lo que permite al político seguir en la senda de no legislar la comunicación institucional. La falta de unidad entre los periodistas de la Administración y la ausencia de un sentimiento corporativista, permite que se produzcan esas "revoluciones" que en la empresa privada alcanza el nivel de "chirrido" y en la Administración pública sólo una simple protesta-pataleta en la barra del bar.

6 comentarios:

Arantxa dijo...

Bajo mi punto de vista, es lógico que una persona que asume responsabilidades quiera rodearse de "su" equipo... Soy periodista y trabajo en una editorial de revistas, en la que, en más de una ocasión, se han producido también estas "revoluciones". Es cierto que no todos los nombramientos gustan... pero los jefes, en prensa o en cualquier otro sector, son los jefes. Es decir, que no creo que en El País se viva una "revolución", o al menos tan distinta de la que se vive, como tú explicas, en otros ámbitos como el de las Administraciones....

Casimiro López dijo...

Estimada Arancha, llevas razón en algunos aspectos, sobre todo en el plano de empresa privada. Sin embargo, mi comparativa (ya sé que son odiosas) se basa en la "incompetencia" en repartir los puestos de trabajo. No tener en cuenta al personal, su experiencia y capacidad (como pasa, por desgracia en la Administración) es la queja fundamental de este post. Me gustaría que te dieras un paseo por una redacción de la Administración Pública, comprobarías la desorganización, falta de motivación y desinterés que se produce cada poco tiempo: los periodistas de la administración trabajamos siempre con jefes temporales, mientras que las empresas privadas trabajan con un proyecto de futuro: mejorar la situación. En la Administración, la temporalidad del DirCom, le fuerza a no hacer planes de futuro... sólo la actualidad más actual.
Un saludo

Arantxa dijo...

Bueno, en eso te doy toda la razón... quizá no te entendí bien ;-)

pero, ¿puedo hacerte una pregunta? No trabajo mucho con responsables de prensa de la Administración, pero... ¿os gustaría poder ser vosotros los DirCom, que os nombraran y quitaran del puesto cada cierto tiempo?

perdona mi "ignorancia", la verdad es que no sé muy bien cómo es el trabajo de los periodistas en la Administración... Y gracias por tus respuestas :-)

Casimiro López dijo...

Gracias a tí... me parece interesante este punto de vista tuyo, y comprendo que te surjan dudas... El problema que se plantea es la temporalidad obligada por cuestiones políticas con las que ha de enfrentarse un DIrCom de la Administración... Si deseas una respuesta a tu pregunta te diré que casi el 90% de los periodistas de la Administración estarían encantados de ser DirCom: no hacen nada (perspectiva de futuro), se dedican a viajar con el ministro de turno, son agasajados por todo el mundo, adquieren una experiencia y un valor añadido en su curriculum y encima se llevan un sueldo realmente interesante... ¿te parecen pocas razones para no coger el puesto aunque sea de forma temporal?.

Muchas gracias por tu interes en este mundo tan olvidado de la comunicación institucional

Arantxa dijo...

¿Realmente te da un valor añadido ser DirCom del político de turno? No sé, siempre había creído que te pagaban tanto por eso, porque eres puesto de "confianza". Hombre, se que la jefa de prensa de, por ejemplo, Gallardón es más que su mano derecha y va con él adonde él vaya... Pero en el caso de un periodista que trabaje en un gabinete de la Administración, en el momento en que le "asciendan" a DirCom, pasará a estar "señalado" por haber sido nombrado por tal o por cual político, ¿no?

Casimiro López dijo...

Señalado sí, pero no arrinconado. Lo peor que le puede pasar es que le quiten tareas, pero lo que nadie podrá quitarle es "engordar" su curriculum, las amistades generadas (que en política, te digo yo, no hay izquierdas y derechas, sino intereses encontrados), y el dinero recogido... su estatus social ha cambiado y opciones no le van a faltar.
Por eso escribo este blog, para hacer más profesional la comunicación institucional, que el DirCom de turno tenga posibilidades por encima de los cuatro años legislativos, para que pueda llevar a cabo una buena gestión.
Ahora, todo es utopía cuando de por medio está la política.