1 jun. 2006

Comunicación Institucional, una incómoda cama

La Comunicación Institucional pública está obligada a trabajar en la cuerda floja que representa esa delgada línea que separa lo político de lo institucional. Reconozco que para muchos políticos dar el paso desde el mullido partido político a la dura y a veces incómoda cama que es la institución pública, no debe ser muy gratificante.

Se hace necesario varios meses para irle cogiendo el punto a esa "camastro" que te desloma la columna cada día. Quizás por ése motivo muchos políticos en su paso por la Administración Pública intentan cambiar de cama, hacerla más cómoda y mullida. Para ello, algunos siguen apoyándose en el confortable partido político,que le irá asesorando para que encuentre una satisfactoria cama.

El político duda de la utilidad de la comunicación institucional y suele ver conspiraciones alrededor de este mecanismo de información que tiene el Gobierno para con los ciudadanos. Es la "incomodidad" que representa ese paso de lo político a lo institucional. No se descansa bien, y las consecuencias son claras: boicots, conspiraciones, pisotones, frenos y todo aquello que represente una amenaza para las aspiraciones y proyectos del político en cuestión.

Cuando los profesionales de la Comunicación Institucional se acercan a los cargos de la administración y políticos, se produce una especie de catarsis paralizante. Supongo que es debido a esa dureza del "camastro" que impide dormir con tranquilidad y que provoca un malestar tan génerico que confunde lo puramente profesional en una conspiración política del bando contrario.

Hay una realidad a la que no se puede dar la espalda. Responsabilizarnos cada uno de la parcela que se le ha otorgado, sin aprensiones, sin buscar con los ojos entrecerrados al posible enemigo, sin caer en la pretensión de situarse en un plano superior con el fin de tener una mejor visión de conjunto.

En la comunicación institucional no hay nada de éso. Sólo hay unos voluntariosos profesionales que intentan cada día hacer su trabajo. Bien es verdad que las condiciones y rutinas acaban por doblegar al más fuerte, pero lo que nunca encontrará un político es un rival en lo que es pura y llanamente comunicación institucional.

A los periodistas de la Administración les da lo mismo de qué color sea el "pijama" con el que duerme el cargo político. No existe un freno a la gestión política que se quiera hacer, sólo se desea que haya coherencia en lo que se quiere hacer. Hay que borrar esa actitud por la que un cargo político desconfía por naturaleza del personal que dispone, y la de los trabajadores públicos que contemplan al recién llegado desde la óptica de la temporalidad.

El buen descanso es la mejor medicina para llevar la comunicación institucional por el camino de la profesionalidad. Dormir plácidamente en la dura cama de la Administración es sólo una cuestión de saber acomodarse, ser conscientes que esa dureza es sólo pasajera.

No puedo dejar pasar la letra de una canción de Raimon titulada "Als matins a ciutat" (trad.: Por las mañanas en la ciudad), y en concreto una estrofa muy definitoria:

"Als matins, a ciutat, quan l'aigua es queixa,/ és l'hora en què el gran buit ens omple el cap./ El so ajuda la llum a fer-se dia/ cristall endins del cansament dels homes."

(Trad)"Por las mañanas, en la ciudad, cuando el agua se queja,/ es la hora en que el gran vacío nos llena la cabeza./ El sonido ayuda a la luz a hacerse día/ cristal adentro del cansancio de los hombres".

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