19 may. 2006

Un posible modelo organizativo de la Comunicación Institucional

Llevamos varios días escribiendo sobre la Comunicación Institucional, sus problemas, los estamentos implicados, los errores que se cometen. Creo que va siendo hora de avanzar cuál puede ser el modelo organizativo de la Comunicación Institucional, siempre y cuando el Gobierno apruebe dicho principio como elemento aglutinador de la información que generan las distintas administraciones.

La posible estructura organizativa estaría encabezada por una Dirección de Comunicación situada en lo que, administrativamente se entiende, Dirección General de Comunicación y dependiente, directamente, del titular de la institución pública. Sería pues la cabeza política en la Administración Pública. Esta Dirección de Comunicación dispondría de otras dos unidades administrativas de información: el Gabinete de Prensa y la Oficina de Información. Con ello se conseguiría tener integrados la comunicación interna y externa de la entidad Administrativa.

El Gabinete de Prensa se encontraría más próximo a la Dirección de Comunicación y se ocuparía de la comunicación mediática y los contactos con los agentes sociales que intervienen en la opinión pública. Este Gabinete de Prensa estaría marcado por la línea editorial política del Gobierno-gestor elegido por los ciudadanos.

La Oficina de Información estaría en otro plano, no por ello menos importante. La naturaleza de esta Oficina de Información sería más técnica que política, dirigiendo su trabajo al plano organizativo. La comunicación interna, la transmisión de los datos-informes propios de la entidad administrativa, favorecer la participación de los miembros de la Administración, coordinar las oficinas de atención al ciudadano, acercar la Administración a la sociedad de la información, reforzando la intercomunicación que permiten los nuevos medios técnicos (Internet, correos electrónicos, la ventanilla única, publicaciones oficiales, etc.)

Si se consigue materializar organizatívamente la Comunicación Institucional, se alcanzaría también la estabilidad profesional de los periodistas que trabajan para la Administración Pública, ofreciendo los incentivos que generen mayor implicación de dichos trabajadores.

Supondría en la práctica:
  • Romper la manifiesta desconfianza o desconsideración de los profesionales de plantilla.
  • Posibilidades crecientes de promoción profesional al darse campos jerárquicos laborales propios de la actividad que desarrolla la Comunicación Institucional.
  • Una profesionalización progresiva de los servicios de prensa, con una mayor motivación de sus trabajadores.

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