25 may. 2006

El Estatuto del Empleado Público y la máquina de café

Leí hace tiempo en el blog "Administraciones en red" un post titulado "Funcionario y orgulloso de serlo" donde se hacía referencia a un hecho anecdótico: Javier Sáez, Jefe del Servicio de Comunicación del Ayuntamiento de Vitoria Gasteiz, "presentó la ponencia "plan de comunicación interna del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz". Como parte de ese plan, habían previsto la edición de una revista de los trabajadores municipales a la que querían bautizar "La Máquina de Café". La idea es clara: darle a la revista un carácter de canal informal de comunicación. Bien, el caso es que el nombre fue un problema. No recuerdo si pudieron mantenerlo o tuvieron que cambiarlo, pero el comentario general era "no podemos llamarla así: todo el mundo asocia al funcionario con un vago que se pasa el día tomando café".

Sin duda, una de las actividades laborales más dadas al chiste fácil es la de funcionario o trabajador de la Administración pública.Hay una imagen estereotipada del funcionario acomodado, falto de interés y de una productividad nula.

El Ministerio de Administraciones Públicas junto a los tres sindicatos "mayoritarios" en la función pública: UGT, CCOO y CSI-CSIF aprobaron ayer que los funcionarios contarán en 2007 con el primer estatuto que regulará sus derechos, deberes y condiciones de trabajo. Mucho diarios afirman que "se han puesto de acuerdo en definir las reglas básicas que deben definir al funcionario".

No voy a ser yo quien discuta si es verdad o no, pero vuelvo al tema de la "máquina de café". La imagen que la mayoria de los ciudadanos tiene del funcionario es la del trabajador que está detrás de una ventanilla, al rostro que le facilita, sella, recoge los documentos que tiene que entregar en la Administración. Pero hay más trabajadores de la función pública que están ocultos a los ojos de la sociedad y creo, que es a ellos a quienes má va a afectar este nuevo estatuto.

El titular que ha generado este acuerdo es que "los funcionarios conservarán su opuesto sólo si desempeñan bien sus funciones". El texto recoge la obligación de evaluar el trabajo de los empleados públicos para decidir si continúan en su puesto o no. El acuerdo aprobado dice en su borrador "resulta injusto y contrario a la eficiencia que se dispense el mismo trato a todos los empleados, cualquiera que sea su rendimiento y su actitud ante el servicio".

De nuevo, la "máquina de café": con este acuerdo se reconoce por parte de administración y sindicatos que los funcionarios son todos unos vagos y que hay que "sacudirles" para que empiezen a trabajar.

Pero claro, la norma es eficaz sobre el papel, la cruda realidad deja muchas preguntas en el aire. En el texto, aparecen párrafos como "resulta necesario facilitar la promoción interna de todos los empleados que adquieran competencias y requisitos para progresar en su carrera", o "se han de establecer instrumentos de colaboración que faciliten la movilidad voluntaria de los funcionarios entre distintas administraciones"... Y digo yo, qué pasa con esos miles de titulados superiores de la Administración cuya categoría laboral no está reconocida, cuyas posibilidades de promoción interna y ascenso son nulas...como es el caso de los periodistas institucionales.

¿Cómo se va a evaluar al periodista de la Administración? ¿Por el número de notas de prensa que haya enviado en un mes, por haber recogido la noticia clave en teletipos, un recorte de prensa, o en un boletin informativo de radio y televisión; por haber atendido la llamada telefónica que solicitaba la entrevista para la portada de "El País Semanal"; por haber repartido los "dossier" de prensa con una rapidez inusitada; por haber convocado a una rueda de prensa a más de cinco redactores de distintos medios;por haber hecho la nota de prensa con el titular más adecuado; por transmitir fielmente lo dictado por el DirCom del Gabinete...?

Y vuelvo a la "máquina de café": ¿cuántos funcionarios saben lo que su ministerio está haciendo? ¿existe de verdad una comunicación interna que avise a los trabajadores de la institución de cuáles son las previsiones, o van a seguir enterándose por lo que leen en la prensa, oyen en radio y ven en televisión?. ¿Quién les va a informar sobre el proyecto de Ley del Empleado Público? ¿Por quién estará formada esa "comisión de evaluación"?.

Y no entro de lleno en el famoso "freno a la temporalidad", el hacer desaparecer los puestos eventuales, esos que en algunos casos llevan ya 15 años de forma interina, ¿se convocarán las plazas fijas de forma interna o será público?, ¿se le va a decir a ese eventual que se mida, tras 15 años en la Administración, en una oposición a un recién titulado y experimentado estudiante?.

No hay un periódico interno que se llame "la máquina de café", pero creo que debería hacerse, y olvidar la opinión que arrastre esa cabecera... no hay mejor realidad que la que se da a la hora del café, cuando oyes las frustracciones, cabreos, injusticias y desinterés que comentan los trabajadores de la administraciónse en torno a la barra del bar. Por que, no olvidemos un dato inapelable: los jefes de la Administración son temporales (máximo cuatro años) y políticos, entonces ¿dónde está la independencia, el afán por ser unos auténticos servidores públicos, por mejorar día a día?.

Mejorar y modernizar sí, pero antes hay que arreglar los destrozos que se han causado en los 30 años democráticos de abandono de la Administración...

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