25 abr. 2006

La clandestinidad del periodista institucional

En estos tiempos en los que se habla tanto de los derechos humanos, de la desesperación por llegar al mundo occidental, de las injusticias y, ahora que llega el 1º de Mayo, del trabajo digno, bien remunerado y de igualdad para todos, no puedo por menos que mostrar mi indignación en este blog ante la situación laboral que vivimos los periodistas de las administraciones públicas.

Y no tampoco les suene muy fuerte lo del titular. La realidad hace que el trabajo que realizamos en los gabinetes de prensa institucionales tenga que llevar el calificativo de clandestino. El Real Diccionario de la Lengua española define clandestino como "Secreto, oculto, y especialmente hecho o dicho secretamente por temor a la ley o para eludirla", y no me digan que se ajusta a la situación laboral de los periodistas institucionales. Estamos ocultos por temor a la ley o para eludirla, pero no somos nosotros los que tenemos ese miedo, sino nuestros "jefes", los DirComs, y el secretario de Estado de Comunicación, con el añadido de la vicepresidenta primera del Gobierno y Portavoz del Gobierno.

Reparto así de equitativamente las culpas. ¿Por qué tienen tanto miedo los altos cargos administrativos en reconocer el trabajo de los periodistas institucionales?. No hacemos nada contrario a la ley, y es más si ustedes me lo permiten diría que hasta incluso hacemos cosas que no son competencia de un periodista: hacer de "secretaria", por ejemplo, por que sé que en muchas redacciones institucionales el periodista se dedica a coger recados para el DirCom o su "jefecillo" inmediato, y me pregunto yo, a veces, ¿dónde están éstos que se hacen llamar responsables del departamento de comunicación?.

En fin, siempre nos quedará el consuelo del pataleo y de la "enfermiza" actitud de lanzar toda clase de improperios en la barra de un bar, cuando vamos hacia el autobus, o cuando salimos a fumarnos un cigarro (una acción más en la actividad del periodista institucional).

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