8 mar. 2006

¿A quién le importa?

Las previsiones más pesimistas se cumplieron. Lástima, pero así son las cosas y así hemos de aceptarlas. Comentarios como "tenemos lo que nos merecemos", o "la gente está adormecida en los brazos de mama Estado", "a la gente hay darle los hechos consumados", de poco me sirven. De todo esto sólo me surge el estribillo de aquella canción de Alaska y los Pegamoides, con el título "A quién le importa"...

Pues eso, el individualismo existente, ese que canturrea a quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga, yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré... parece que se ha instalado en las mentes de muchos compañeros que ni tan siquiera les interesa el calificativo de periodista. Son funcionarios, trabajadores, laborales, o lo que usted guste en llamar, el caso es que a final de mes la mamá Estado ponga en su mano la nómina con el correspondiente sueldo fijo.

Y repetirán siempre el mismo estribillo "a quién le importa", en un intento vago y acomodado de justificar que las cosas no tienen arreglo, que todo son quimeras, sueños, ilusiones que nada tienen que ver con la realidad existente. Ellos sí están en la tierra, están convencidos que los "quijotes" son unos locos cariñosos en busca de aventuras que nunca se darán. Ellos, los "sanchos" intentan, a su manera, frenar los ímpetus de cambio de los otros, y para ello esgrimen siempre la misma respuesta ¿a quién le importa?.

9 comentarios:

carmen47 dijo...

Puestos a quejarse, ¿Por qué "mámá" Estado y no "papá" Estado?
Que ya vamos bien servidas las chicas como para que hasta la retórica nos sea adversa.
Efectivamente, hubo poca gente pero eso no impide que lo que se dijo fuera atinado ¿No?

Casimiro López dijo...

Acepto la correción de "mamá" Estado, y más en un día como el de hoy.
Pero en lo que no se puede convencer, al menos hoy, es ese exceso de individualismo que se ha apoderado de un colectivo que luego reivindica su profesionalidad.
Firmado un pesimista

Anónimo dijo...

Nuestra asociación no supo cumplir con las espectativas que levantó en mucha gente.Somos un colectivo muy desmoralizado y posiblemente un poco cerrado en nuetro propio círculo.Yo creo que ahora tenemos dos oportunidades que harán que las cosas cambien, por una parte está ATSUME y por otra parte está la Asociación de la Prensa que nos ofrece la posibilidad de debatir sobre nuestra problematica profesional.Somos la voz de los que ya no tienen ganas ni de hablar, a mi eso creo que nos debe dar más fuerza.El mundo no lo cambia el que no tiene ni essperanza, ni voz, sino el que es capaz de reflexionar sobre los problemas y luego se compromete con la denuncia.Animo y con !!!dos ovarios!! ya, que hoy es el día de la mujer trabajadora.

Casimiro López dijo...

Bonita frase en la que afirmas que el mundo no lo cambia l que no tiene esperanza ni voz. Gran verdad y me gustaría hoy que se incrustara en mi cerebro y aparcara el malestar en el que me he situado. Pero el pesimismo es un estadio de la persona que cuando toma posición resulta dificil moverlo. Sigo pensando que muchos continuan con el : a quien le importa lo que yo diga...
un saludo

Anónimo dijo...

A muchas/os que nos sentimos todavía orgullosos de llamarnos periodistas. A muchas/os que creemos en el derecho de los ciudadanos a recibir una información, a ser posible, realizada con parámetros de profesionalidad; a muchas/os que aunque no acudan a las asambleas están tan insastifechos como los que van en sus puestos de trabajo; a muchas/os que leen este blog y que te dan las gracias por luchar por la comunicación institucional, por creer en ella, por tus esfuerzos. Gracias, Casimiro.

Anónimo dijo...

A lo mejor es que te ha faltado consultar con los demás antes de organizar las cosas, ver si la fecha, la hora, las propuestas y demás se podían consensuar. No sé es por decir algo.

carmen47 dijo...

El pesimismo está bien como método de análisis, pero no conduce a nada si todo se queda en llanto y crujir de dientes. Así que, una vez constatado que nadie nos quiere y menos que nadie nuestros señoritos permanentes o coyunturales, deberíamos ponernos manos a la obra.
Para empezar, qué podíamos hacer, individual y colectivamente, para cambiar la situación.
Podíamos seguir con un análisis sobre cómo podríamos mejorar la calidad de nuestro trabajo, qué mecanismos hay a nuestro alcance o qué vías podíamos abrir.
En fin, es una tarea que me he autoimpuesto y que someto a vuestra consideración.
(Como ya ha pasado el día de la mujer, podíamos dejar a un lado los ovarios y poner a contribución el intelecto y así cabemos tod@s...

El de Catalunya dijo...

No te dejes vencer por el desanimo. Tras desplazarme desde Catalunya y comprobar la escasa asistencia y la depresión que invadia a los presentes, al día siguiente me vi compensado. Me entreviste con una compañera periodista que trabaja en un Ministerio. Me dijo que no se había enterado de la convocatoria, ni siquiera tenía noticias del funcionamiento de la asociación y que, de haberlo sabido hubiera ido. Esto me hace pensar que una parte del vacio se debe al desconocimiento. Por eso considero urgente la elaboración de un censo lo más completo posible y, con él, un mailing para que a todos llegue la voz de la asociación, sobre todo el hecho de que nadie esta solo, que los problemas que conoces los sufren casi todos los compañeros independientemente de su categoría oficial y su ubicación geográfica. A la asociación le queda mucho camino por delante pero eso ha de animarnos a seguir, a insistir, a ser molestos si hace falta.

Anónimo dijo...

Casimiro, no te desanimes, a lo mejor la convocatoria fue un poco precipitada. En mi caso no pude asistir porque coincide con mi horario laboral, y lamento que te hiriera tanto lo que sucedió. Gracias por todo lo que haces. Un beso. María