2 feb. 2006

Publicado en PRNoticias: "La Administración no reconoce la Comunicación Institucional"

Casimiro López González, secretario de la Asociación Nacional de Periodistas de la Administración Pública -ANPAP-, denuncia la situación 'de abandono' que sufren los periodistas que trabajan en las Instituciones. Esta es la entrevista completa.

--¿Por qué califican sus denuncias como una ‘situación de abandono’ por parte de la Administración?
Porque, realmente, es un abandono total. De entrada, no reconoce, como punto fundamental, la comunicación institucional. Partiendo de este principio, recogido en la Constitución, de suministrar información a los ciudadanos, llevamos muchísimo tiempo sin que la comunicación institucional sea reconocida como un estamento dentro del conjunto de la Administración Pública.
--Ustedes denuncian que la comunicación institucional sigue estando sustentada en los antiguos cimientos del Ministerio de Información y Turismo. ¿Quieren ‘barrer’ el pasado o encerar los caminos del presente?
Queremos avanzar. La sociedad ha demostrado que siempre va un paso por delante de las instituciones. La Administración, entendida como un ente global del Estado, debe modernizarse. Que las diferentes Instituciones que conforman la Administración lleven una política de comunicación independiente una de otra, sólo puede generar conflictos al ciudadano. Por ello, abogamos por una modernización de la Administración, como recientemente ha reconocido Jordi Sevilla. Hay que informar al ciudadano como es debido: las instituciones, a informar; y el Gobierno, a gobernar.
-- ¿Por qué es imprescindible que la Administración del Estado reconozca su condición de periodista?
Para llevar a cabo una buena política de comunicación se ha de disponer al frente de buenos profesionales cualificados. Y consideramos que esos profesionales son los periodistas; capaces de sintetizar esos farragosos textos burocráticos y llevarlos a un lenguaje más cercano a la sociedad, seleccionar y establecer criterios de información para que, tanto la comunicación interna como externa, esté sustentada sobre una base sólida y profesional.
-- ¿No resulta paradójico que no exista una unidad administrativa concreta que ampare la comunicación institucional?
Unidad existe: la Secretaría de Estado para la Comunicación. Según la legislación, este elemento es el punto de referencia para todos los Ministerios. Funciona como portavoz de las Instituciones. Este sería el referente institucional, pero ha de modernizarse. Todo esto comenzó a gestarse a principios de los ochenta, y al final ha acabado siendo el vehículo del presidente o de la línea política del Gobierno. Dentro del organigrama, aparece como un instrumento canalizador, pero al final, ha acabado por representar una actividad distinta a la que al principio se le quiso dar. Afirman que los gabinetes de prensa no tienen reflejo en el organigrama de la Institución. El problema es que, directamente, no existen. En vez de crear un gabinete de prensa, la Administración crea organismos autónomos, como una Dirección General. El problema es que la legislación de la comunicación institucional no está reflejada en ningún documento; pero para suplir esta vacante, y por mera necesidad, se crean otro tipo de organismos autónomos independientes del Ministerio de turno.
--¿Por qué cree que la comunicación gubernamental debe estar lo más coordinada posible?
Por un motivo esencial: la sociedad española ya cuenta con la suficiente madurez democrática como para ya llegar a distinguir entre el puro mensaje institucional y el mensaje político gubernamental. Llegar a esa diferenciación va a ser un camino costoso, y para ello, hay que educar tanto a los periodistas, como a los políticos y a los funcionarios trabajadores de la Administración. Alcanzar ese estado de poder transmitir a la sociedad todos los avances de gestión en estas acciones necesita una coordinación. Un Ministro no puede hablar de un tema saliéndose de sus competencias. Eso genera un ruido informativo que acaba por dejar a la sociedad descolocada y falta de referente. Todo esto genera un sentimiento de creer aquello de que ‘este gobierno siempre igual’.
-- ¿Propone, entonces, la creación de un gabinete de prensa global que no cambie aún en caso de alternancia de Gobierno?
Sería una idea perfecta, sí, consistente en establecer una Secretaría de Comunicación independiente y gestionado por periodistas independientes. De este modo, las Instituciones se aseguran ese constante flujo de información que la sociedad demanda continuamente. La simple convocatoria de una manifestación por teléfono móvil demuestra que la sociedad ha alcanzado cotas tan altas de modernización que reclama una constante corriente de noticias. La Administración no puede, ni debe, quedarse estancada. Partiendo del convencimiento de que la independencia de los periodistas es la mejor garantía para el derecho del público a ser informado.
-- ¿Cree que es independiente un periodista? ¿Acaso no influyen los valores y creencias personales?
Por supuesto que sí. El tema de la independencia, y más en nuestra profesión, hay que cogerlo con pinzas en un trabajo de microcirugía. La independencia de los medios de comunicación está condicionada por la línea editorial del propio medio. En la Administración pasa lo mismo, la línea editorial cambiará con cada llegada al Gobierno de un nuevo partido. La sociedad tiene que entender que existe una información administrativa, y debe demandarla.
-- El nuevo blog creado por la ANPAP ha sido concebido para ser un lugar de encuentro entre los profesionales que trabajan en el ámbito de la comunicación gubernamental. ¿Una jaula de grillos?
No, no es exactamente eso (risas). Pretendemos realizar un punto de encuentro en el que todos los ciudadanos, sobre todo los profesionales de la comunicación, consigan diferenciar dónde está la Institución y dónde la posible noticia que le va a generar el Gobierno. Hay que hacer entender, para después alcanzar, la independencia del Estado como Estado y el Gobierno como Gobierno.
-- En breve, realizarán una encuesta que reflejará situación y grado de satisfacción de los periodistas y demás trabajadores de la Administración Pública. La situación: una de cal, y otra de arena; todos están contentos y Santas Pascuas. Imagínese. Sería una sorpresa mayúscula.
Nosotros intuimos que existe un descontento generalizado en el ejercicio de nuestra profesión. Se están rozando los límites de la desmoralización. En caso contrario, nos plantearíamos frenar nuestras demandas. Pero de momento, la recepción de datos que se barajan denotan realmente esta falta de motivación e interés; la percepción de que no se reconoce su categoría profesional. Esa es nuestra intuición generalizada; habrá que ver y estudiar, después, los resultados.
-- Hay previstas encuentros con el ministro de Administraciones Públicas y el secretario de Estado de Comunicación, así como con el presidente de la APMadrid, y la Federación de Sindicatos de Peridiodistas. ¿Un paso adelante?
Constituye, en efecto, un paso adelante porque hemos visto la predisposición del Ministro de Administraciones Públicas, quien nos remitió un correo diciéndonos que nuestras demandas están dentro de su plan de modernización. También los sectores académicos están interesados en hacerse eco de la comunicación institucional. Hemos de tener en cuenta que el 40% de los licenciados en periodismo eligen los gabinetes como salida laboral. Es otro de los focos que nos empujan para llevar a cabo distintas acciones para alcanzar nuestro deseo de una concienciación hacia la sociedad, con el apoyo de diferentes organismos. Sólo pedimos, en definitiva, que se legisle y regule la comunicación institucional; hacerla sólida y con un peso específico de cara al gobierno actual y a todos los que entren sucesivamente.

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