25 ene. 2006

Tráfico sí informa

Hablaba el otro día con una compañera acerca de la difícil separación entre comunicación institucional y mensaje político. Y es cierto que en España estamos muy acostumbrados a percibir el mensaje político por encima del institucional.

Pero hay un ejemplo visible de que es posible la transmisión institucional por encima del adorno político. La Dirección General de Tráfico, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Interior, es una clara muestra de que cuando se está obligado a hacer comunicación institucional, el mensaje político sobra.

Cuando Tráfico hace balance de una operación salida o retorno de un periodo vacacional, o el que se hace cada fin de semana, el mensaje es tan sumamente sencillo, claro y preciso que no sale a lucirse el responsable máximo de ese organismo, en este caso el ministro del Interior. Y es más, si alguien debe salir a dar explicaciones o aclarar dudas ante los medios de comunicación es siempre el director general de Tráfico.

Todo el mundo ha admitido como normal esta circunstancia, ya sean los datos buenos o malos... Los medios de comunicación se hacen eco de la información que transmite Tráfico, y apenas se esgrime ningún tipo de valoración política que empañe el mensaje institucional.

De este modo es posible que España pueda alcanzar ese estadio y dar cumplimiento al artículo 103.1 de la Constitución en donde se argumenta que “La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho”.

También es verdad que la Administración Pública es un aparato organizativo a las órdenes del Gobierno y, por lo tanto, la transmisión informativa puede verse tamizada por determinados aspectos puramente políticos. Pero esto último no debe llevarnos al error de considerar que la información institucional está manipulada por regla general, el que tenga que pasar un filtro no es más que el que también debe pasar una determinada información por el tamiz de la línea editorial de un medio de comunicación privado.

En resumen, se puede hacer comunicación institucional y valoración política, porque la Administración Pública se debe a los ciudadanos, y los gobiernos son meros gestores de la cosa pública. Transmitir información y hacer valoración no van reñidas, pero la sociedad debe ser lo suficientemente madura para entender que la Administración Pública le pertenece y el Gobierno no.

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