11 ene. 2006

Sociedad de la Información: realidad o deseo

Leo en la web del MAP el Plan Conecta para el desarrollo de la Administración electrónica en España 2004-2007, una iniciativa destinada a potenciar los servicios de la Administración y su relación con ciudadanos y empresas a través de las nuevas tecnologías. Teóricamente un ambicioso plan y un avance hacia la modernización de la administración pública.

Interesante por cuanto en el Informe final de la Comisión Especial de Estudio para el Desarrollo de la Sociedad de la Información (CDSI) se hace una definición de “Sociedad de la Información” como “un estadio de desarrollo social caracterizado por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas y Administraciones Públicas) para obtener compartir y procesar cualquier información promedios telemáticos instantáneamente desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera”.

Un bonito deseo, pero que temo se quede en papel mojado tal y como sucedió con el famoso Plan Info XXI que puso en marcha el anterior Gobierno del PP y que parecía iba ser la revolución “Bill Gates” a la española, y al final se quedó en humo.

A mi modesto entender la sociedad de la información debe tener unas bases en las que sustentar su ambicioso plan, sobre todo en el plano de la comunicación, es decir la transmisión a los ciudadanos.

Porque, no sólo de bonificar-descontar precios de los PCs, ni hacer accesible la banda ancha a la ciudadanía son suficientes para tener un estado moderno. Hace falta abrir la cerrada caja burocrática de la Administración para que el ciudadano sepa qué se está haciendo con el dinero del Estado, de qué manera y cuáles son los proyectos que se quieren poner en marcha. Por cierto, en esto siempre hay mucho misterio.

Pienso si se atreviesen los “altos funcionarios” de la Administración a permitir que en cada ministerio se abriera un espacio para blogs dedicados al tema que trabaje ese ministerio, o si se permitiese un buzón de sugerencias y quejas visibles en una página web accesible a todos, y, claro, la consiguiente respuesta, o si serían capaces de abrir un periodo de consultas a través de internet sobre un determinado proyecto legislativo que tenga en marcha un ministerio: se me viene a la cabeza la Ley antitabaco: se podía haber abierto un boletín de consultas con la opinión de todos los ciudadanos, y no sólo de instituciones privadas, públicas, sanitarias, farmacéuticas, de hostelería...

La Administración no puede esperar más, está obligada a modernizarse, a regular con sentido común la comunicación institucional, para que se pueda transmitir al ciudadano la apertura del encorsetado mundo administrativo público. Señores políticos que ejercen de ministros, secretarios de Estado, directores generales, asesores piensen que hoy en día con un simple mensaje de móvil pueden convocarles una manifestación y sin que se hayan dado cuenta ni tan siquiera los más intrépidos y agudos periodistas. Las nuevas tecnologías están ahí, se usan con una gran facilidad y no necesitan de leyes reguladoras, sólo la disciplina democrática de no pisar los derechos del otro.

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