30 dic. 2005

Un futuro no muy lejano

Antes de que acabe el año lo más lógico en el mundo de la comunicación es hacer balance de lo que ha sucedido en los 12 meses que se van. Y muchas cosas son las que debería expresar aquí para hacer un recordatorio de lo acontecido en el ámbito de la comunicación institucional, y el trabajo realizado. Pero casi prefiero no dedicar más minutos a lo que sin duda es pasado y mirar fijamente al futuro, la mejor apuesta que tenemos.

Un futuro que, a mi entender, da sus primeros pasitos como es la nueva Ley de Publicidad y Comunicación Institucional que ha publicado hoy viernes el Boletín Oficial del Estado (junto a la Ley de Presupuestos Generales del Estado, una buena compañía ¿no?). En esta ley se establece el régimen jurídico de las campañas institucionales de publicidad y de comunicación promovidas o contratadas por la Administración General del Estado y por las demás entidades integrantes del sector público. El loable objetivo principal de esta ley es garantizar la utilidad pública y erradicar así aquellas campañas que tengan como finalidad ensalzar la labor del Gobierno. Por fin, los ciudadanos van a tener una herramienta útil para hacer valer sus derechos. Como se puede ver un claro referente a esa independencia que, desde este blog hemos recogido a la hora de definir qué es la comunicación institucional.

Cuando en un futuro, que espero no sea muy lejano, el Gobierno tenga la deferencia de regularizar la situación de los gabinetes de comunicación de la Administración Pública y el trabajo de los profesionales que trabajan en ella, tendrá ya en sus manos una ley que regula la las campañas institucionales de publicidad y de comunicación. Es decir, el Gobierno ya ha reconocido que hay una transmisión de su trabajo diario ante la sociedad, que debe estar reglamentada para no que no se cometan abusos con el dinero de los contribuyentes.

Pues bien, ¿cuánto más hace falta para que el Gobierno tome medidas y se siente en la mesa a desarrollar la comunicación institucional, establecer su situación orgánica en la Administración, y sobre todo a situar en un plano profesional y libre de cargas políticas el trabajo de los periodistas y demás personal que trabaja en los gabienetes de comunicación del Estado?.

Sólo desear que 2006 sea ya el año definitivo de la comunicación institucional en España

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