5 dic. 2005

Esto no hay quien lo arregle

Estoy seguro que los Dircoms de la Administración saben cómo están sus gabinetes. Después de muchos años trabajando en un gabinete de prensa de la Administración y tras ver pasar por el puesto de Dircom a una gran variedad de personas, he llegado a la conclusión que todos se van con la impresión grabada en su cerebro de que es muy difícil arreglar-organizar-regular-ajustar la situación de los gabinetes.

Y es que no hace falta ser un especialista en relaciones humanas para comprender que el Dircom que aterriza en un gabinete de prensa de la Administración, aunque al principio se encuentre un poco perdido, la verdad es que pasados los primeros diez días ya sabe en qué situación se encuentran los trabajadores del gabinete, bien porque se ha tomado la molestia de ir entrevistando a cada uno de los integrantes de la plantilla, bien porque el Dircom saliente le haya puesto al día, o bien porque ya se encarga alguien de dentro de filtrarle la situación laboral que rige en ese gabinete de comunicación.

La cuestión que surge entonces (al menos para mí) es ¿qué hacen los Dircoms para solucionar la problemática? Y la respuesta puede llevar múltiples argumentaciones, pero creo que la fundamental está en la hermética maquinaria burocrática de la Administración Pública.

Los periodistas que trabajan para los gabinetes de comunicación institucional tienen diferentes modalidades contractuales con la Administración Pública (contratados laborales fijos, eventuales, funcionarios de carrera, interinos), es una mezcla tan compacta que intentar separar y establecer unos criterios más racionales puede llevar al Dircom a plantearse, incluso, si no sería mejor dejar el puesto.

Pero ninguno lo deja. Al final las cosas se quedan como estaban, es la mejor solución. Una vez comprobado los numerosos muros que debe ir saltando para alcanzar el objetivo, el Dircom opta por fijar todo su esfuerzo en aquel que le ha contratado (por regla general el titular del departamento), y dejar que sean otros los que arreglen ese desaguisado, si pueden.

Y una vez más los periodistas de la Administración vuelven a su realidad, quizás alguno consiga un “puestecillo” de responsabilidad maquillado con alguna fórmula contractual como cargo de confianza, dedicación exclusiva... en fin, ir poniendo puentes donde la Administración no tiene posibilidades de llegar, y el resto seguirá haciendo sus tareas rutinarias mientras sentencia desde la óptica más pesimista la frase que se ha hecho dueña de los gabinetes de comunicación institucional: “esto no hay quien lo arregle”.

0 comentarios: