20 dic. 2005

Difícil entendimiento entre polìtica y democracia

Aunque pueda sonar paradójico existe un difícil entendimiento entre política y democracia, pese a que la realidad asegura que ni una ni otra pueden vivir separadas.

En un Estado democrático la convivencia entre la comunicación política y la institucional se encuentra muchas veces en un estado de crisis permanente por los intereses tan dispares que les motivan.

En estos días se están viviendo situaciones críticas entre lo que es la seguridad del Estado y los intereses políticos. La labor informativa que tiene que llevar a cabo el Ministerio del Interiores de una gran complejidad, ya que, por un lado, la democracia le exige una práctica informativa que haga efectivo el derecho a la información y las obligaciones adquiridas por las Administraciones Públicas con los ciudadanos, y , por otro, mantener las cautelas e incluso el silencio, en el trabajo diario.

Pues bien, este aspecto que tiene todo el entramado de una comunicación institucional sujeta a los principios democráticos y al respeto del trabajo de los organismos públicos, el Ministerio del Interior tiene que hacer frente a una comunicación política entre Gobierno y oposición. El PP, por ejemplo, está utilizando la lucha antiterrorista como argumento político activo y crítico contra el PSOE, que en este caso, guste o no, es el partido que gobierna el Estado. Y en este autismo político es en el que tiene que trabajar siempre la comunicación institucional. Defender los pilares del Estado garantizando la transparencia que obliga una democracia resulta extravagante, ya que el cometido de las instituciones públicas no es defenderse sino informar de sus gestiones.

Cuando el PP saca del contexto institucional la lucha antiterrorista está poniendo en serios aprietos al Estado, garante de los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos, puesto que abre un debate en la opinión pública, quien cada vez está más sensibilizada y crítica respecto a la naturaleza y funcionamiento de la Administración Pública. Y de ese modo lo que está generando es aumentar la desconfianza del ciudadano a la comunicación institucional, con lo que la proyección social de la Institución ( lo que se transmite al exterior) puede resultar no demasiado positiva. Es necesario madurar y avanzar en la lógica democrática con la participación de la política y la Administración para todos.

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