29 nov. 2005

Una visión distorsionada del trabajo en los gabinetes de prensa públicos

Teresa de la Vega y Félix Montilla en rueda de prensa en La MoncloaSuele ser habitual que entre el colectivo de periodistas se vea a los que trabajan para la Administración Pública como unos privilegiados, e incluso llegan al extremo de sacarlos definitivamente del ámbito profesional y situarlos como trabajadores acomodados.

Es una opinión que, por desgracia, alienta a aquellos poderes políticos que ven en los gabinetes de comunicación institucional la posibilidad de ejercitar un trabajo meramente propagandístico. El posicionamiento que en la sociedad ocupa el Dircom de un gabinete de comunicación de la Administración Pública le lleva a situarse en otra galaxia.

Pero el trabajo de los periodistas en la Administración es importante, sobre todo desde que la democracia cambió bruscamente el aparato administrativo franquista. El Estado actual parte de una Constitución pluralista, y como se señala en el “Libro blanco para la mejora de los servicios públicos” (MAP, 2000) las Administraciones Públicas se configuran como organizaciones que gestionan los intereses colectivos y que deben actuar con tres principios básicos: Legalidad, eficacia y servicio.

La democracia y los tiempos han traído una nueva forma de trabajar. Sirva como ejemplo que hace años en la Administración Pública no existían informáticos... fueron reclutados en el momento en el que las nuevas tecnologías se habían apoderado de la sociedad. Ahora, existe la categoría de informático, con su titulación, y reconocimiento profesional y nadie le tilda de privilegiado.

Más. Si alguien dice “soy violinista en la Orquesta Nacional”, a buen seguro que nadie mirará de forma despectiva a este personaje, sino con un sentido de la admiración. Aún más, un restaurador de Patrimonio Nacional genera palabras de elogio con el trabajo que realiza.

Hoy en día la comunicación institucional exige una preparación más acorde con los tiempos que se viven dentro de una sociedad informada. Los profesionales que trabajan en los gabinetes de prensa públicos deben hacer frente a esos cambios tan rápidos, pues su cometido tiene una doble estrategia, por un lado extraer de los diferentes medios de comunicación (prensa, radio, televisión, internet) un resumen para mantener informado a su departamento; y por otro, la comunicación externa que exige una distinción importante entre lo que es propaganda y la función real de los gabinetes.

La profesionalización de los gabinetes de prensa públicos es cada vez más necesaria, porque tengamos claro que la Administración Pública democrática se caracteriza por las notas de continuidad y permanencia. Los fines que tiene encomendados exigen una actividad constante, con independencia de las eventuales situaciones de cambio o crisis política que puedan afectar al Poder Ejecutivo.

Continuaremos con este análisis en próximas entregas. Sirva estas líneas para dejar claro que trabajar como periodista para la Administración Pública no es sinónimo de estatus acomodado. Entre todos debemos alcanzar la profesionalización que exige hoy en día la comunicación institucional.

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