16 nov. 2005

¿Podrá Fernando Moraleda profesionalizar la comunicación institucional?

pagina web del ministerio de la PesidenciaNo crean que me hace mucha gracia este artículo, pero siento la necesidad de redactarlo y de un modo serio. El referente es el actual Secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda Quílez.

Las funciones que tiene encomendadas el señor Moraleda están plasmadas en el Artículo 3 del Real Decreto 1418/2004, de 11 de junio, BOE de 12 de junio, por el que se modifica la estructura orgánica del Ministerio de la Presidencia. En ella se desglosa las funciones que competen al secretario de Estado de Comunicación.
Corresponde al Secretario de Estado de Comunicación, bajo la superior dirección del Ministro de la Presidencia, el ejercicio de las siguientes funciones:
a) La coordinación de la política informativa del Gobierno, así como la elaboración de los criterios para su determinación.
b) La elaboración y difusión de los comunicados del Gobierno y de su Presidente y la reseña de las actividades del Consejo de Ministros.
c) La dirección de los servicios informativos de la Administración General del Estado en España y en el extranjero.
d) Las relaciones con los medios informativos.
e) La organización de la cobertura informativa de la actividad gubernamental.
f) La asistencia a las actividades y comparecencias públicas del Presidente del Gobierno.

Unas funciones que le convierten en el hombre clave para que la comunicación institucional del Gobierno llegue al ciudadano con la mayor claridad y precisión posibles. Por sus manos pasa la coordinación de la política informativa del Gobierno y la elaboración de los criterios, la dirección de los servicios informativos de la Administración General del Estado y organizar la cobertura informativa del Gobierno.

Todos sabemos que los puestos de confianza en la Administración Pública deben ser cubiertos por personas que gozen de ese privilegio: confianza. No hay nada que objetar a la elección de Fernando Moraleda como Secretario de Estado de Comunicación, sus méritos habrán sido valorados para obtener el puesto.

Ese no es el debate, la cuestión es la famosa profesionalización de la comunicación institucional. Cada vez más se observa a una sociedad que avanza constantemente, que dispone de numerosos medios para poder obtener información. También es cierto que la diversidad de canales informativos puede llevar a la desinformación más absoluta.

El Gobierno, cuanto menos, debe garantizar el derecho de los ciudadanos a recibir información de la Administración Pública y la mejor manera de cumplir reste principio es gestionando la comunicación institucional como servicio público de calidad, con la profesionalización específica de los trabajadores de los gabinetes de prensa de la Administración Pública.

Fernando Moraleja está en el puesto referente de la comunicación institucional. Su trabajo está marcado por unas finas líneas de servicio público, transparencia y poder de transmisión. Para poder llevarlo a cabo con las suficientes garantías debe tener a su alrededor un grupo de profesionales que sepan en todo momento cuál es la misión a realizar.

Pero no sólo en la portavocía del Gobierno, sino en el resto de los ministerios, con el fin de alcanzar una comunicación institucional fluida, equilibrada y sin cortes en la transmisión. La independencia de los ministerios a veces resulta muy chocante, pero mucho más en el plano informativo: no puede entenderse que un ministro/a salga anunciando un proyecto novedoso y en el mismo plano otro ministro/a haga lo mismo, y si se une al grupo otro ministro/a que hace un tipo de declaraciones salida de tono, el caos informativo está servido, y con ello un Gobierno que tiene que ir tapando agujeros.

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