14 nov. 2005

La ley de Educación, el Estatut... ¿por qué no llega a la sociedad el mensaje del Gobierno?

Manifestación en Madrid contra la LOE De nuevo nos encontramos con unos hechos que reflejan la capacidad de comunicación de los ciudadanos. El Gobierno se encuentra, en estos momentos, con algunos “frentes informativos” abiertos que no consigue frenar.

Si miramos de una forma genérica a los dos acontecimientos políticos que están más en la onda veremos con más claridad lo señalado. La Ley de Educación y el mensaje que está llegando a la gente: los socialistas se quieren cargar la educación, el sistema educativo va a hacer analfabetos a nuestros hijos, los padres van a tener que llevar a sus hijos a unos colegios concretos lo quieran o no, nuestros hijos serán, casi, los futuros fundamentalistas del anticatolicismo... y, ¿cuál es la realidad?... pues sencilla, la Ley está en una fase de alcanzar los acuerdos necesarios para que pueda ser lo más aceptable y beneficiosa posible en cualquier ámbito de la sociedad.

De poco sirve que la ministra de Cultura vaya de un programa a otro de la televisión o la radio, que conceda entrevistas, que convoque ruedas de prensa... Al final, en la sociedad circula el desencuentro.

Lo mismo pasa con el famoso Estatut de Cataluña, y ese mensaje de que los catalanes se quieren independizar; de que se rompe la unidad de España; que la Constitución será suprimida y con ella la aparición, casi, de un régimen castrista; que los españoles se encuentran en una situación crítica de identidad nacional... y, de nuevo surge la pregunta, pero ¿cuál es la realidad?... y aquí, en este caso concreto, se observa con más nitidez: el Estatut de Cataluña se encuentra en fase de negociación, está paralizado en el Parlamento, máximo órgano de representación del pueblo español.

Y mientras, el pobre ministro de Administraciones Públicas no consigue hacer entender a la gente que no pasa nada. El mensaje de tranquilidad nacional no ha llegado, y eso que el titular de Administraciones Públicas también ha hecho su recorrido por los distintos decorados de las televisiones y radios españolas.

¿Qué está fallando?. El mensaje no llega. Y ¿quién es el encargado de hacer llegar ese mensaje?: los gabinetes de comunicación. Aquí volvemos a contemplar la falta de una profesionalidad para transmitir a los ciudadanos el mensaje conciliador y sereno que se requiere.

¿Es que en los ministerios de Educación y Administraciones Públicas no hay buenos profesionales?¿Acaso la maquinaria burocrática paraliza cualquier posibilidad de transmisión?... no, es todo más sencillo: los famosos “Dircom”, (directores de comunicación), situados a la cabeza de los gabinetes de prensa son los encargados de establecer la estrategia de comunicación que consideran la más adecuada, y la realidad es que, créanme, se hace desde un desconocimiento total del proceso comunicativo.

Para la mayoría de los Dircoms de la Administración Pública, (los situados como cargos de responsabilidad) creen que la sola presencia del ministro en cuestión es más que suficiente para garantizar la solidez de su estrategia comunicativa... y luego, a ver cuáles son los resultados.

Y comprobamos que los resultados no pueden ser más desconcertantes. Se contempla entonces una realidad: la puesta en marcha de una Comunicación Institucional profesional y eficaz, que consiga establecer unas estrategias comunicativas precisas, de realizar unos estudios y análisis de mercado y de opinión concretos, de facilitar a los medios todos los elementos precisos y necesarios para que puedan hacer llevar a los ciudadanos la realidad de la gestión administrativa, separando así lo que es la “otra realidad”, la política, porque de ésa se tendrán que encargan los estrategas de cada partido político.

Los tiempos cambian y la sociedad también. De aquel “¿qué ha ocurrido?” nos hemos ido al “¡pásalo!” del sms móvil, de aquel “mañana veremos qué dice el periódico” al “foro” de internet en altas horas de la madrugada... La Administración tiene una deuda pendiente: modernizarse.

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