30 nov. 2005

El periodista es un lobo para el periodista... de la Administración

tribuna de oradores del Congreso de los Diputados
No queda más remedio que hablar otra vez del Estatuto del Periodista Profesional, una proposición de Ley que presentó el grupo de parlamentario IU-IV-Iniciativa Per Catalunya Verds. Pues bien, leo en el diario de sesiones la intervención de la diputada Isaura Navarro en la sesión plenaria del martes 23 de noviembre de 2004, y quedo gratamente sorprendido por cómo finaliza su discurso: “Señorías, tanto los ciudadanos, como receptores de la información, como los profesionales del mundo de la comunicación merecemos y exigimos la aprobación de este estatuto porque exigimos un Estado más democrático, porque la Constitución española, que recoge el derecho a la información como derecho fundamental en su artículo 20, no debe ser papel mojado y por amparar a un sector tan denostado como el de los periodista”.

Perfecto, “un sector tan denostado como el de los periodistas” debe estar amparado por la ley. Me hace albergar cierta esperanza de que, como periodista, alguien alce la voz para defender mi situación. Esperanzas que se ven acrecentadas cuando leo en el preámbulo del Estatuto del Periodista que “más allá de la comunicación interindividual, la comunicación pública requiere de la mediación de empresas informativas e informadores profesionales. Cuando el derecho a informar que a todos se reconoce se ejerce de modo habitual y profesional queda cualificado con una función social: el derecho se convierte en deber de informar al servicio del derecho del público a ser informado. Para el cumplimiento de ese deber se requiere un desarrollo de las facultades que aseguren la dignidad e independencia profesional, siempre al servicio del derecho del público”.

Hasta el momento todo hace presagiar que este Estatuto va a defender la profesionalidad de los periodistas, incluidos los que trabajamos para la Administración del Estado (la comunicación pública requiere informadores profesionales). Pero la alegría en la casa del pobre no dura mucho y a medida que uno se va leyendo los artículos del Estatuto va perdiendo toda esperanza, y vuelve a la oscura e incierta realidad profesional, máxime cuando se encuentra con puntos como “los periodistas tendrán libre acceso a los registros, expedientes administrativos y actuaciones judiciales no declaradas secretas y en general a cualquier información recogida por las autoridades públicas que pueda contener datos de relevancia pública”. Mal vamos, porque ¿y los que trabajan en la Administración, que pueden hacer?, ¿se van a convertir en espías para sus compañeros de profesión?, ¿tendremos dos jefes: uno el Dircom y otro el periodista que llama exigiendo información concreta?. Sigue uno leyendo y de nuevo encuentra esta otra perla “Con carácter general, los organismos y autoridades públicas pondrán a disposición del público las informaciones de relevancia general mediante bases de datos accesibles a través de las redes electrónicas”. Ahora le están diciendo a la Administración que se ponga las pilas y se modernice.

Y así va uno contemplando cómo el estatuto del Periodista olvida al periodista que ejerce su trabajo en la Administración Pública... ¿quieren decir con ello que dejan en manos del Gobierno la regulación de nuestro estatus laboral?, y si el Gobierno no quiere, entonces ¿qué somos?, ¿cuál es nuestra profesión?, ¿qué le digo yo a mi hijo cuando le pregunten en qué trabaja su padre?, ¿Qué dirá mi familia?... Bromas a parte, el tema es serio y abandonan a su suerte al colectivo de periodistas (que somos, lo quieran o no) que trabajan para la Administración Pública.

2 comentarios:

Octavio Rojas dijo...

Estimado Casimiro...

Otro tema sobre el que se ha hablado poco es el de la incompatibilidad de ejercer la profesión de relaciones públicas y el periodismo.

Entiendo el fondo de la discusión que plantea el estatuto, pero no comparto esta injerencia en la vida profesional de miles de personas.

Me gustaría saber tu opinión.

Saludos.

Casimiro López dijo...

Estamos de acuerdo en la apreciación "injerencia en la vida profesional", y sobre todo aún no tengo muy claro el porqué se tiene que desligar las relaciones públicas con el periodismo ¿no son acaso dos conceptos que un profesional de la comunicación trabaja en su labor diaria? ¿Acaso un periodista no lleva a cabo en primer lugar un establecimiento de relaciones públicas para alcanzar el objetivo de la noticia? ¿porqué desde la profesión periodística siempre se cree que las relaciones públicas es "hacer la pelota"? Ya sabes, Octavio, el desconocimiento crea contradicciones.