10 nov. 2005

Cómo funcionan los gabinetes de prensa de la Administración del Estado

Me preguntaban el otro día un compañero de profesión que cuál era en realidad la función de los gabinetes de prensa de la Administración del Estado, y la verdad es que tuve que contestarle que era muy sencilla: su trabajo se basa en ser el núcleo a través del cual se establece una comunicación interna y externa. La interna es facilitar al organismo público una síntesis de la información que circula en el ámbito público (prensa, radio, televisión, Internet, etc.), y la externa es poner en conocimiento de los medios de comunicación la gestión, datos, informes, proyectos que lleva a cabo la Administración, todo ello con un lenguaje sencillo, conciso, breve y directo.
Con estos ingredientes se cocina diariamente el trabajo del gabinete de prensa. Se dirá que es bastante cómodo, pero si tenemos en cuenta que los profesionales que desempeñan su labor en los gabinetes de prensa tienen que hacer dos trabajos, creo que merecen un respeto y un reconocimiento. Cualquier periodista de un medio de comunicación sólo se tiene que encargar de elaborar la comunicación externa, la que le llegará al ciudadano, y muchas veces esa información está ya preelaborada: los famosos comunicados de prensa, los teletipos, las declaraciones, etc., es sólo cuestión de unirlos y darles un sentido claro para que el ciudadano lo entienda.
Así pues, no hay una gran diferencia, incluso diría yo que ambas se mueven en el mismo círculo: el de la dependencia. ¿Los gabinetes de prensa y los medios de comunicación son independientes?. No. Y lo digo bien alto. Tanto uno como otro acaba siendo filtrados, en los medios de comunicación por lo que se conoce como línea editorial, y en los gabinetes de prensa por el conocido tamiz que representa el Director de Comunicación, o línea política que en esos momentos se esté gobernando.
No hay indenpendencia, aunque el trabajo que llevan a cabo los profesionales de los gabinetes de comunicación es lo más aséptico que se puede ser. Un profesional de los gabinetes de comunicación tiene a su disposición los fríos datos estadísticos, los textos con sus tecnicismos burocráticos, las enrevesadas directivas y con ellos elabora una nota de prensa sin más condicionantes que el hacerlos comprensibles para el ciudadano. Luego, esa nota, tendrá que pasar el tamiz del DirCom correspondiente, que empleará su boli rojo para ir añadiendo, quitando o recomponiendo lo que considera que debe seguir la línea política marcada. Igual que un redactor de un medio de comunicación debe pasar el filtro de la línea editorial del medio para el que trabajo.
En este singular mundo "independiente" nos movemos todos.

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